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Cuídese de las estafas en la reparación de viviendas

Seis frases sospechosas que podrían usar los contratistas estafadores.

In English | Las estafas de mejoras de vivienda representan un peligro todo el año, pero estamos en la temporada cuando el número de estas verdaderamente se dispara —algunas veces el blanco de estafa es su techo, que le ofrecen reparar—.

Hay muchos artesanos trabajadores y honestos que les encantaría tener como clientes a propietarios como usted. Pero el verano también es la mejor temporada para los contratistas estafadores decididos a engañar a sus clientes, especialmente los de mayor edad.

Vea también: Siete pasos para emplear a un contratista.

Y frecuentemente los contratistas de este tipo se traicionan a sí mismos al decir ciertas cosas. Entre las frases que levantan sospechas:

1. "Estaba por el vecindario".

Tenga cuidado con el contratista que lo contacta sin haber sido solicitado, con la noticia de que por casualidad notó un problema con el techo, camino de entrada, chimenea, ventanas, etc. de su hogar mientras pasaba por su casa o trabajaba en la casa de su vecino.

Si llega a su puerta con un amigo o su camión tiene placas de otro estado, estas son señales de advertencia que no debe dejar pasar.

Los buenos contratistas normalmente están demasiado ocupados para hacer visitas a domicilio no solicitadas, rara vez deben viajar muy lejos para trabajar, y pueden no estar dotados de vista de rayos X. Para los estafadores, la meta es realizar una reparación rápida e imperfecta —como aplicar aceite de motor usado para cubrir caminos de entrada o las tejas de los techos—. Usted sólo se da cuenta cuando se desaparecen después de haberles pagado.

Cuando un par de esta clase llega a su puerta, es común que uno trate de distraerlo (a menudo afuera) mientras el otro entra con disimulo para robarle rápidamente.

2. "Necesito que me pague en efectivo por adelantado. O por lo menos un depósito sustancial".

Nunca pague por adelantado —es muy fácil para un estafador de reparaciones tomar su dinero y desaparecerse (a menudo con la excusa "voy a comprar materiales")—. Los contratistas legítimos tienen líneas de crédito para comprar materiales y no cobran antes de terminar el trabajo.

Y aunque los trabajos grandes justifican depósitos —tal como una completa remodelación de cocina o un nuevo techo, revestimiento exterior y nuevas ventanas— no debe ser más de un tercio del estimado completo (materiales y mano de obra), pagadero el día que los materiales se entreguen al sitio de trabajo, sugiere Tom Silva del programa de televisión, en cartel durante mucho tiempo, This Old House (Esta antigua casa).

3. "Le puedo ayudar a financiar el proyecto".

A no ser que su contratista se llame J.P. Morgan, rechace estas ofertas. Lo que los contratistas afirman es una oferta especial de un prestamista en realidad puede ser una estafa de préstamos de mejoras de vivienda.

Si usted firma, le pueden cobrar altas tasas de interés, recargos y puntos por cobro de comisiones, o puede acordar, sin darse cuenta, a pedir prestado mucho más de lo que cuesta el proyecto. Hasta ha habido casos de propietarios que al firmar entregaron sus hogares al contratista o sus socios.

Algunas veces estos préstamos son el verdadero aliciente del estafador. Según la FTC (Comisión Federal de Comercio), una vez que usted firme los papeles, "el contratista, que quizás ya recibió su dinero del prestamista, tiene poco interés en terminar el trabajo a su satisfacción".

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4. "Compruebe mis referencias".

Por cierto, esto es lo que usted quiere oír. Pero debe entender que los contratistas de dudosa reputación fácilmente pueden darle los nombres y números de teléfono de amistades para que proporcionen elogios falsos. Lo que usted busca —y lo que recibirá de contratistas legítimos— son los nombres de antiguos clientes locales, vecinos cuyas casas se pueden visitar para inspeccionar su trabajo.

También es buena idea comprobar con el tribunal local y la comisión de licencias de contratistas de su estado, para informarse acerca de cualquier demanda actual o en el pasado contra el contratista. También debe obtener una copia de la licencia del contratista.

Otras llamadas que valen la pena hacer: al inspector de construcción de su ciudad, que posiblemente sólo pueda verificar la acreditación del trabajador. Si no le dice nada, esto puede indicar "no contrate a esta persona".

O pruebe los almacenes de madera especializados y tiendas de plomería y suministros eléctricos donde sea probable que conozcan a los contratistas acreditados.

5. "Tenemos una oferta especial por tiempo limitado".

Este mantra es común entre los vendedores de puerta a puerta en el verano que afirman representar a las compañías de mejoras de viviendas. Y algunas veces sí las representan. Pero cualquier oferta legítima en este momento se debe cumplir en las próximas semanas, después que usted haya tenido tiempo de comparar ofertas y comprobar referencias.

6. "Me sobran materiales de otro trabajo".

Sus restos, su problema —pero si usted lo contrata el problema puede ser suyo—. En el mejor de los casos, debe suponer que esta frase indica que el contratista no tiene experiencia o no es competente al no haber estimado con exactitud lo que necesitaba para el trabajo anterior. ¿Y qué dice esto acerca del precio que le pedirá por hacer su trabajo?

Usted debe sospechar que, en el peor de los casos, él estafó a su último cliente a propósito al comprar demasiado, nunca terminó el trabajo o simplemente está paseando por el vecindario en busca de presas fáciles que deseen "actuar ya" y creen que un par de vigas de madera o tejas de techo se dañarán en la parte trasera de su camión. No sea una de ellas.

Sid Kirchheimer es autor del libro Scam-Proof Your Life (Haga su vida a prueba de estafas), publicado por AARP Books/Sterling.

 

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