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Un caso de árbol genealógico equivocado

Un cliente descubre que la prueba de ADN no es muy científica.

Investigador con un cuadro de ADN

Tipp Howell/VCL/Getty Images

Hay que tener cuidado cuando se busca resolver algunos asuntos en las páginas de Internet.

In English | Como todo fanático del horario central de televisión sabe, el análisis de ADN puede ser una gran herramienta para rastrear a un asesino. Pero, tal como descubrió Claire Hirata, de Torrance, California, las pruebas genéticas también pueden ser un método caro y poco eficiente para rastrear un árbol genealógico.

Durante mucho tiempo, Hirata pensó que en alguna parte de una aparentemente ininterrumpida cadena de antepasados japoneses podría haber alguien de origen occidental.

Más tarde, en agosto, Hirata vio por internet una publicidad de los Genetic Testing Laboratories (GTL, Laboratorios para pruebas genéticas), de Nuevo México, que promocionaba la identificación de antepasados vía ADN.

Emocionada, y creyendo que realmente podría conocer la respuesta al misterio familiar, llenó los formularios, pagó $148, tomó, con un hisopo, una muestra de su mejilla, y la mandó por correo al laboratorio.

Cuando los resultados llegaron, Hirata recibió la sorpresa de su vida. Según GTL, sus antepasados provenían de América del Sur o de América Central, y no eran japoneses en absoluto.

Ciertamente, algo estaba mal. Hirata envió un correo electrónico al laboratorio expresando sus dudas. No tuvo respuesta. Les escribió otra vez y presentó un pedido de reintegro. No hubo respuesta. Entonces fue cuando decidió escribir a “On Your Side”.

Las compañías de pruebas genéticas en línea tienen una historia llena de altibajos. En el 2006 y, nuevamente, en el 2010, la Government Accountability Office (Oficina de Responsabilidad Gubernamental) emitió informes severísimos sobre esta industria, citando resultados muy diferentes obtenidos a partir de muestras de ADN idénticas, y múltiples ejemplos de mercadeo engañoso. En julio del 2009, en la revista Science, investigadores de Stanford y otras cuatro universidades informaron que “las pruebas genéticas para rastrear antepasados dirigidas al consumidor caen en tierra de nadie, donde no existe una regulación, hay muy poca supervisión y pocas pautas industriales para asegurar la calidad, validez e interpretación de la información que se vende”.

¿Era GTL legal o sólo otro estafador? Su sitio de internet parecía creíble —la página principal mostraba una lista de acreditaciones muy importantes, señalaba que era miembro de la BBB (Oficina de Ética Comercial) y que tenía como clientes a principales agencias responsables del orden público—, pero, al mismo tiempo, GTL no contestaba mis llamados.

Una verificación rápida por internet de la dirección reveló que el laboratorio está en el campus de la New Mexico State University, en Las Cruces. Envié a toda prisa un correo electrónico al presidente de la Universidad. Minutos más tarde, Stefan Long, director de operaciones comerciales de GTL, me llamó.

¿A quién debemos culpar por una prueba de ADN fallida? >>

Long atribuyó los errantes resultados de Hirata al confuso formulario de inscripción de GTL. Explicó que, debido a que las pruebas de ADN a veces pueden tener problemas para diferenciar entre estadounidenses nativos y originarios de Asia Oriental, GTL necesita alguna pista sobre qué esperar.

“Hay dos casillas de verificación”, señaló Long. “Una dice ‘Old World’ (Viejo Mundo); la otra, ‘New World’ (Nuevo Mundo)”. Luego me leyó lo que decía el formulario: “Elija ‘Nuevo Mundo’ si sus padres son/eran de las Américas o islas adyacentes, o si no está seguro o no sabe. Elija ‘Viejo Mundo’ para indicar que usted o sus padres son de un país extranjero”.

Long dijo que, siguiendo las instrucciones, Hirata —cuyos padres habían nacido en Estados Unidos— debía haber marcado “Nuevo Mundo”, y que por eso obtuvo un resultado descabellado.

También explicó que su compañía tenía la política de no autorizar reintegros por pruebas realizadas, pero que en este caso haría una excepción. Aceptó rehacer la prueba de Hirata y reintegrarle el valor completo.

Ese hubiera sido el fin de la historia, pero, luego, Hirata nos dijo que ella nunca había completado el confuso formulario. Resulta que GTL le había enviado un formulario viejo que no contiene la pregunta acerca del Viejo Mundo/Nuevo Mundo.

Así que lo que pudo haber sido una estafa, resultó un caso de mala atención al cliente: el formulario equivocado y, luego, la desestimación de la queja de Hirata.

Tal como había prometido, GTL hizo la prueba otra vez; Hirata recibió los resultados revisados diez días más tarde.

“Según la nueva información”, escribió Hirata, “soy completamente asiática”. Sin embargo, se cuestiona si su queja habrá teñido los resultados. “Tal vez me vuelva a hacer la prueba con otra compañía”, nos dijo.

Buena suerte con eso. Como me dijo Sandra Lee, médica antropóloga de Stanford University: “Comprobar la paternidad es relativamente simple. El ADN de una persona está compuesto por la mitad del ADN de cada uno de sus padres. La misma ecuación hace que sea muy difícil comprobar el linaje más profundo. Uno tiene sólo una mitad del ADN de cada generación; después de tres generaciones, esto equivale a la mitad de la mitad de la mitad. Uno podría no tener ningún ADN identificable de un antepasado determinado”.

En otras palabras, aun cuando elija un buen laboratorio de ADN con una buena reputación, es probable que usted gaste su dinero, se haga la prueba y, así y todo, no esté más cerca de saber si su tatarabuelo fue Harry, Henri o Hiroshi. Lee sugiere que, dado el actual estado de la ciencia del ADN, las historias familiares y los archivos públicos siguen siendo las mejores herramientas para rastrear a los antepasados.

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