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No introduzca su PIN en las gasolineras

Usted pasa su tarjeta de débito por el lector y los estafadores se roban su dinero.

Se está convirtiendo en una escena común: Poco después de llenar el tanque en una bomba de gasolina, el conductor descubre que su cuenta bancaria está vacía.

¿Qué sucedió? Otro caso de “skimming” (copia de la banda magnética de las tarjetas) en el que los delincuentes colocan un lector de tarjetas portátil —o “skimmer”, de fácil obtención a través de internet— dentro del surtidor. Cuando el cliente inserta su tarjeta de débito e introduce el número de identificación personal (PIN, por sus siglas en inglés), el dispositivo captura tanto los datos de la banda magnética como el PIN.

El "skimming" fue reportado por primera vez en Scam Alert (Alerta de fraude) hace cuatro años, pero, en aquel entonces, estos dispositivos se usaban mayormente en cajeros automáticos, por lo general, en tiendas pequeñas o almacenes, aeropuertos y centros comerciales.

En esos lugares, contrariamente a lo que sucede en los bancos, no había cámaras observando mientras los delincuentes instalaban su equipamiento: un lector de tarjetas que encajaba perfectamente sobre la ranura para introducir las tarjetas del cajero, y una pequeña cámara para grabar al cliente colocando su PIN en el teclado.

Más tarde, retiran estos dispositivos, y utilizan la información para duplicar las tarjetas para atracar las cuentas bancarias de las víctimas.

Tarjetas de débito: Un blanco cada vez más común

La amenaza del “skimming” se ha hecho más común que nunca, especialmente hoy, que las tarjetas de débito representan cerca del 60% de las compras “plásticas”.

Si bien los cajeros automáticos continúan siendo blanco de estas prácticas, en la actualidad, el mayor riesgo se registra en las estaciones de servicio, donde los dispositivos pueden ser colocados en el interior de los surtidores y permanecer allí sin que los consumidores se den cuenta.

“Existen sólo un par de fabricantes de bombas de gasolina, por lo que, en general, quien tenga una llave que le permita abrir un surtidor podrá acceder a otros en distintas estaciones —asegura Avivah Litan, analista de seguridad de Gartner Research, quien se dedica al seguimiento de las tendencias de fraude—.

Y dado que los surtidores no suelen ser operados por personal de la estación de servicio, sino por los propios clientes, los delincuentes tienen fácil acceso para colocar sus dispositivos sin ser detectados”.

Ese fue el caso de uno de los miembros de la mafia rusa, que generalmente está detrás de redes organizadas dedicadas al “skimming”. Comenzó a trabajar en una estación ARCO y colocó uno de estos dispositivos dentro de un surtidor.

Luego de que él desapareciera, las autoridades se enteraron de que el dispositivo que había instalado le había permitido robar $300.000 de las cuentas de débito de los clientes.

“Muchas bombas de gasolina emplean tecnologías antiguas, por lo que los PIN no son cifrados —comenta Litan a Scam Alert—. Una vez que obtienen la información de su tarjeta y usted ingresa el PIN, ellos pueden duplicar su tarjeta y acceder a cualquier cajero automático para extraer dinero en efectivo de su cuenta”.

 

¿Cómo protegerse?

Existen algunas maneras para proteger su PIN:

· Si utiliza una tarjeta de débito en un surtidor, elija la opción “credit” (Crédito) en lugar de “debit” (Débito), de modo que no tenga que introducir su PIN. El monto de la compra seguirá siendo deducido directamente de su cuenta bancaria, aunque se procesará a través de una red de tarjetas de crédito, brindándole mayor protección si resultara víctima de fraude, en cuyo caso, según la ley, su responsabilidad máxima es de $50 por tarjeta. En el caso de tarjetas de débito, si usted no denuncia una transferencia no autorizada o pérdida dentro de los dos días, su responsabilidad podría llegar a los $500.

· Dado que es menos probable que uno de estos dispositivos pueda colocarse sobre el lector de tarjetas de una caja registradora, cualquier transacción que demande la introducción del PIN será más segura cuando sea realizada en la caja en lugar de en el surtidor de gasolina.

“De todas maneras, la forma más segura de comprar gasolina y otros productos es en efectivo o con tarjeta de crédito —señala Litan—, seguida de la transacción por débito con firma, que no requiere de su PIN. Desde el punto de vista de la seguridad, la introducción del PIN debe utilizarse sólo como último recurso”.

Sid Kirchheimer es autor deScam-Proof Your Life (Haga su vida a prueba de estafas).

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