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5 señales de que tus gastos están fuera de control

Cómo detectar problemas y atenerte a un presupuesto.

Ilustración de un signo de dólar rodeado de un andamio de construcción.

GREG REID

In English | En muchos hogares, ante los impactos al sistema financiero causados por la pandemia, mucha gente se pregunta: "¿Cómo puedo saber si estoy en problemas económicos?".

A veces es difícil aceptar que las finanzas personales están en una situación precaria.  A continuación se presentan cinco señales de alerta. Si cualquiera de estas afirmaciones corresponde a tu caso, se recomienda que busques ayuda y tomes medidas. 

  1. Has empezado a usar una tarjeta de crédito para pagar el saldo de otra, o realizas apenas el pago mensual mínimo.
  2. Tu fondo de emergencia y tu cuenta de ahorros van de más a menos.
  3. Te están llegando notificaciones de cobranza y facturas de cuentas atrasadas.
  4. Estás postergando algunas necesidades, como las citas médicas o las reparaciones del auto o del hogar.
  5. Le tienes miedo a lo que te pueda llegar por correo, y evitas contestar llamadas si sospechas que son de tus acreedores.

 "Si quiero reducir mis gastos, ¿por dónde empiezo?"

Hoja de presupuesto

AARP

(Haz clic en la hoja de trabajo para descargarla).

El método a corto plazo. Consulta tus estados de cuenta bancarios y de tus tarjetas de crédito del mes de abril, aconseja Anthea Perkinson, planificadora financiera de Pelham, Nueva York. Fue en ese mes cuando las medidas de aislamiento entraron en vigor en gran parte del país y la gente dejó de viajar, comer en restaurantes y socializar. (Si el aislamiento no llegó a tu área hasta después, usa los estados de cuenta de mayo o junio).

Luego compara los gastos de ese mes con los de agosto, cuando la reapertura estaba ya en marcha. "Fíjate en la diferencia", dice Perkinson. "Todos esos gastos adicionales del mes de agosto... lo más probable es que puedes vivir sin ellos".

Analiza también tus gastos recurrentes. Cancela las membresías, suscripciones y los servicios que ya no usas, pero que has seguido pagando. A lo mejor no te interesa continuar con la membresía del gimnasio, dice Perkinson. Y dada la escasa actividad deportiva durante la pandemia, quizás puedes prescindir de ese canal de deportes que implica un cargo adicional. Además, si no estás saliendo a ningún lado, tal vez puedes negociar un descuento en el seguro de auto.

Piensa bien en todos esos servicios que empezaste a usar durante la pandemia —como las compras de comida para llevar (en vez de cocinar en casa) o las entregas a domicilio de los supermercados— y busca alternativas más económicas.

Solución a largo plazo. "Es imposible reducir los gastos si no sabes cuáles son", dice Velma Kyser, directora de programas del Financial Empowerment Center en Lansing, Míchigan. Por eso es esencial, de ahora en adelante, llevar un simple registro de tus gastos.

Identifica tus necesidades: vivienda, servicios públicos, alimentos, transporte y atención médica. Recuerda hacer ajustes por los gastos que han cambiado en tiempos de pandemia, como el costo del transporte al trabajo. Luego, asigna cualquier monto sobrante a las cosas que quieres comprar, pero que no necesariamente necesitas. Una manera de mantener la disciplina es abrir una cuenta bancaria dedicada a los gastos recurrentes y necesarios, como el alquiler, los servicios públicos, los pagos del auto, y las primas de seguros, dice Kyser.

"No puedo con mis obligaciones económicas. ¿Qué debo hacer?"

Comunícalo. Si aún no lo has hecho, levanta el teléfono y llama al proveedor de internet, a las empresas de gas y electricidad, y a las emisoras de tus tarjetas de crédito para decirles que necesitas ayuda, dice Kristin Pugh, asesora patrimonial sénior de TrueWealth en Atlanta. Aunque se ha ido retirando gran parte de la ayuda para quienes estén pasando por dificultades económicas a raíz de la pandemia, posiblemente puedes acceder todavía a ciertos programas.

Busca asesoramiento crediticio de una organización sin fines de lucro. La National Foundation for Credit Counseling y la Financial Counseling Association of America (en inglés) pueden ayudar con la creación de un presupuesto, la negociación de deudas y la consolidación de préstamos. Los Financial Empowerment Centers, con sucursales en cada vez más ciudades, ofrecen servicios gratuitos de asesoramiento crediticio y de planificación financiera. Casi 100 miembros de la Financial Planning Association ofrecen ayuda gratuita (en inglés). También la ofrecen algunos profesionales afiliados a la XY Planning Network (bajo "Select Advisor Specialties", selecciona "Planning Need" y luego "Coronavirus Relief" —en inglés—). La herramienta AARP Money Map (en inglés), aunque no es un servicio formal de asesoría, también te puede orientar mientras consideras tus opciones.

Transfiere el saldo de la tarjeta de crédito. Si el saldo de tu tarjeta de crédito va en aumento —estas tarjetas cobran actualmente un 16% de interés como promedio— y aún tienes una calificación crediticia respetable, busca una oferta de transferencia de saldo al 0%, exenta de intereses por hasta 18 meses. Tendrás que pagar la factura tarde o temprano, pero el 0% de interés te puede dar un alivio.

Transfiere el saldo a un préstamo personal. Otra posibilidad es que pagues tu deuda de tarjeta de crédito mediante un préstamo personal cuya tasa de interés sea mucho más baja que la cobrada por tus tarjetas de crédito. Lori Ford, directora de programas del Greenville Financial Empowerment Center en Carolina del Sur, recomienda consultar con las cooperativas de crédito, que en muchos casos ofrecen tasas atractivas.


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 "Si quiero aumentar mis ingresos, ¿habrá alguna manera fácil de empezar?"

No necesitas conseguir un trabajo a tiempo completoUna opción es inscribirte en Upwork, Fiverr u otros sitios web que ponen a trabajadores independientes en contacto con empleos de la economía colaborativa. El sitio Teachable ayuda en la creación y venta de cursos digitales. Etsy es un sitio donde se venden productos hechos a mano, obras de arte y artículos de colección. "Si tienes auto, tal vez podrías ganar algún dinero extra entregando comidas", dice Pugh, de TrueWealth.

O si no te interesa trabajar, puedes acudir a Amazon Marketplace, eBay o Craigslist para vender artículos domésticos o deportivos, herramientas o utensilios de cocina que ya no necesites.

"Estoy en una muy mala situación. ¿Qué recursos gratuitos están disponibles?"

Alimentos. Solicita los beneficios de SNAP (Programa Suplementario de Asistencia Nutricional —en inglés—). Si reúnes los requisitos de este programa, un vale por $15 podría equivaler a una caja de alimentos con valor de $50 o $60, proporcionada por los programas de alimentos a cargo de entidades comunitarias, señala Ford. Los bancos de alimentos han ampliado sus servicios, y las personas mayores posiblemente pueden acceder al programa Meals on Wheels (en inglés). 

Otros servicios sociales. En muchos estados puedes llamar al 211 para comunicarte con un especialista en recursos comunitarios de tu área, quien podrá ponerte en contacto con organizaciones locales que ofrecen servicios críticos, como la asistencia para la vivienda. O puedes llamar a las oficinas de la ciudad o condado donde vives para pedir que te remitan a los servicios que necesites. Muchos sitios web de Gobiernos locales te pueden orientar para que solicites los beneficios por desempleo, entre otras cosas. Además, AARP tiene una página con enlaces a organizaciones de ayuda mutua: Mi comunidad con AARP (aarpcommunityconnections.org/es). "La ayuda sí está disponible", dice Ford. "Tan solo espero que la gente la busque".

"He reducido mis gastos desde marzo, y mis ingresos han sido estables. ¿Qué hago con lo que he ido ahorrando?"

Usa el método de los baldes y establece tus prioridades, llenando primero un balde antes de pasar al siguiente. Así aconseja la planificadora financiera Dana Levit de Paragon Financial Advisors en Newton, Massachusetts.

Empieza por una buena reserva de dinero en efectivo. "Siempre lleno primero el balde asignado al efectivo", dice Levit, quien recomienda tener suficientes ahorros en efectivo para cubrir los gastos por un año, de ser posible. No olvides aquellos gastos extraordinarios que se avecinen, como la compra de un auto. Puede ser que este fondo para emergencias sea más grande que el que has tenido anteriormente, pero es lo adecuado ante la actual incertidumbre económica, dice Levit.

No desatiendas las deudas. Si tienes deudas de tarjeta de crédito, dedícate a pagarlas una vez que hayas acumulado un fondo de emergencia para tres meses. Después, vuelve a acumular los ahorros en efectivo, dice Levit. Las deudas a largo plazo, como la hipoteca o los préstamos estudiantiles o del auto, generalmente tienen tasas de interés más bajas. Incorpora estos pagos recurrentes a tu presupuesto.

Luego, hay que ahorrar para la jubilación. Si aún estás trabajando y eres mayor de 50 años, puedes contribuir hasta $7,000 a una cuenta Roth IRA. Tu contribución no puede exceder tus ingresos del trabajo, y perderás el derecho de contribuir si tus ingresos superan cierto monto: en el 2020, este monto es de $196,000 para una persona casada que presente la declaración de impuestos conjuntamente con su cónyuge, y de $124,000 para quienes declaran sus impuestos de forma individual. Levit recomienda la cuenta Roth IRA por su mayor flexibilidad frente a otras opciones para la jubilación. Por ejemplo, con la Roth IRA podrás retirar tus contribuciones en cualquier momento sin pagar impuestos, si necesitas acceder a esos fondos.

Invierte lo que sobre. Si tienes menos de $100,000 para invertir, escoge un fondo mutuo de bajo costo ajustado a la fecha de jubilación, aconseja Levit. Este tipo de fondo diversificado va ajustando automáticamente su composición para favorecer inversiones más conservadoras con el paso de los años.

Consejos para ayudarte a manejar mejor tus deudas

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