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Cómo pagar deudas en tres pasos Skip to content
 

3 pasos para ayudarte a saldar las deudas

Cómo lograr controlar lo que debes.

Tarjetas de crédito de distintos bancos amontonadas

Bet_Noire / iStock

In English | Para Gail y Tony Dean, la crisis sucedió cuando estaban a punto de cumplir 50 años. Vivían en el sur de Florida y decidieron mudarse al norte, cerca de Orlando, donde compraron un terreno y comenzaron a construir el hogar de sus sueños. Luego, las deudas se acumularon.

La pareja —ella trabajaba para Disney y él para las autoridades del orden público— tenía un préstamo de construcción para su nuevo hogar. El inquilino cuyo pago de alquiler cubría la hipoteca de su antigua casa desapareció. Además, tenían una segunda hipoteca en la antigua casa, un préstamo de automóvil y deudas de tarjetas de crédito. En total, debían más de $250,000.


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“Fue terrible”, dice Gail, quien ahora tiene 69 años. “Nos estábamos ahogando y no podíamos encontrar una manera de salir”.

Historias como las de los Dean son cada vez más comunes. El porcentaje de hogares encabezados por adultos mayores que están endeudados ha aumentado de manera constante durante las últimas dos décadas. El problema es especialmente serio para los hogares encabezados por personas de 75 años o más. En 1989, un 21% de estos hogares debían dinero; para el 2016, la mitad de ellos estaban endeudados. Además, el monto de la deuda ha aumentado, incluso luego de ajustar por inflación.

Esto lo ven claramente los grupos que aconsejan a los deudores. “Antes teníamos un segmento demográfico más joven, pero en los últimos años hemos visto un cambio y ahora esto incluye a los adultos mayores”, dice Melinda Opperman, vicepresidenta ejecutiva de Credit.org, una organización sin fines de lucro para el manejo de deudas y presupuestos en Riverside, California.

Las deudas pueden ser más manejables para los adultos jóvenes que tienen una larga carrera por delante y la perspectiva de mayores ingresos. Los adultos mayores tienen menos tiempo y menos poder para generar ingresos, pero todavía pueden aliviar la carga de préstamos múltiples.

Por ejemplo, los Dean recortaron sus gastos, usaron sus bonificaciones laborales y reembolsos de impuestos para pagar sus deudas y vendieron su antiguo hogar. Para cuando llegaron a los sesenta y tantos años, lo único que debían era la hipoteca de su nuevo hogar, que ahora tiene un saldo de $75,000.

“Nos quitamos de los hombros el peso del mundo”, comenta Gail.

Tener deudas enormes puede ser paralizante. Pero según Opperman, no es buena idea no hacer nada al respecto. Las siguientes son algunas medidas eficaces que puedes tomar, basadas en información proporcionada por consejeros y asesores que han trabajado con deudores.

Paso 1: detén la hemorragia

Comienza por lo obvio: no puedes reducir las deudas si sigues agregando más. Así que no permitas que tus deudas sigan aumentando. Una táctica demostrada es colocar —literalmente— tus tarjetas de crédito en hielo.

Gráfica de las deudas familiares organizada según edad del jefe de familia a 2016.

Saca las tarjetas de tu billetera o cartera, ponlas en un vaso de agua y colócalas en el congelador. La complicación de luego sacar este bloque de hielo y descongelarlo puede ayudarte a evitar usar una tarjeta de crédito para una compra impulsiva.

¿Haces muchas compras por internet? Visita tus sitios web favoritos y borra la información guardada sobre la tarjeta de crédito u otro método de pago. (¡No más pedidos con un solo clic!). No te comprometas a una deuda de mayor tamaño, como un pago de automóvil, hasta que resuelvas tu situación.

Después, analiza todas tus finanzas para ver cuánto dinero sale cada mes y cuánto entra. Para hacerlo, siéntate con un bloc de papel o un documento en blanco en tu computadora para sumarlo todo.

“Les hemos pedido a algunas personas que impriman 12 meses de estados de cuenta bancaria para verificar a dónde va el dinero”, dice David Bizé, un planificador financiero de First Allied Securities en Oklahoma City. La otra opción es usar una aplicación para teléfonos inteligentes como Mint para hacer el seguimiento de tus gastos. O usa la opción poco tecnológica que sugiere Opperman: carga una libreta pequeña y anota todas las compras.

Si tus salidas de efectivo sobrepasan tus entradas, ahora ves exactamente cuánto de tus gastos necesitas recortar —o cuántos ingresos adicionales necesitas—. Salir a comer o beber con menos frecuencia es algo fácil con lo que comenzar. Algunas ideas adicionales:

  • Deja de darles dinero a tus hijos. “Las personas arriesgan su propia jubilación al darles dinero a sus hijos adultos, cubrir sus cuentas de celulares o hacer sus pagos de automóvil o préstamos estudiantiles”, menciona Opperman. “Algunos tienen hijos adultos que viven con ellos pero no contribuyen ni a la hipoteca ni a otros gastos. Muéstrales que estás endeudado y que necesitas ceñirte a un presupuesto”.
  • Selecciona tus gastos. Cancela las suscripciones que no te hacen falta, ya sea la del gimnasio al cual rara vez vas o los 57 canales de televisión que nunca ves. Averigua los costos de servicios de televisión, internet y teléfono, agrupados e individuales.
  • Compra con cuidado. “Presta atención”, dice Karl Leonard Hicks, un planificador de Leonard Financial Group en Riverside, California. “No gastes en cosas que no significan nada para ti, ni racionalices que algo es necesario cuando sabes que no lo es”. Ni siquiera mires las vitrinas; “solo mirar” puede hacerte resbalar.
  • Evalúa tu seguro. Aumentar los deducibles de tus seguros de automóvil y hogar puede reducir drásticamente tus primas. Si ya no necesitas tu seguro de vida, quizás te convenga obtener el valor en efectivo de tu póliza de seguro de por vida o dejar de pagar las primas de una póliza a término.
  • Consigue un segundo empleo. Piensa en conseguir un empleo a corto plazo para pagar deudas, un trabajo a tiempo parcial cuyo sueldo se destine solamente a pagar los saldos que debes.

Paso 2: comienza un plan para reducir las deudas

Tus metas para saldar las deudas son simples: quieres satisfacer a los acreedores, minimizar los intereses que pagas y eliminar todas las deudas, una por una.

 

Gráfica de tipos de deudas familiares más comunes

Mantener contentos a los acreedores es esencial: una vez que tienes un incumplimiento de pago en un préstamo, empiezan los problemas. Puedes perder un automóvil por recuperación o un hogar por ejecución hipotecaria; también podrías enfrentar consecuencias legales. Por eso, calcula el dinero en efectivo que necesitarás cada mes para realizar el pago mínimo de cada una de tus deudas. Con ese número, puedes elaborar un plan (con las tácticas que se mencionan arriba) para tener disponible suficiente dinero en efectivo cada mes para mantener al día todas las deudas.

Luego, concéntrate en las tarjetas de crédito, ya que tienen las mayores tasas de interés —cerca del 18% a nivel nacional, comparado con cerca del 5% para los préstamos de automóvil—. Los expertos a menudo sugieren uno de dos métodos para reducir las deudas de las tarjetas de crédito cuando tienes saldos en más de una tarjeta:

  • La avalancha. Organiza tus cuentas de tarjetas de crédito según la tasa de interés, de la más baja a la más alta. Haz solo el pago mensual mínimo en todas las tarjetas, excepto la que tiene el interés más alto, y luego paga lo más que puedas (además del mínimo) en la tarjeta con la tasa más alta Cuando la termines de pagar, repite el proceso con la tarjeta que tenga la próxima tasa más alta, sin reducir el total de dólares mensuales que dedicas a reducir las deudas. Esta estrategia minimiza los intereses que pagas.
  • La bola de nieve. Paga lo más que puedas en la tarjeta con el menor saldo y haz los pagos mínimos en las demás. Cuando la termines de pagar, repite el proceso con la tarjeta que tenga el próximo saldo más bajo —de nuevo, sin reducir el total de pagos mensuales a las tarjetas—. Al atacar la deuda más pequeña, disminuirás el tiempo que te tomará llegar a esa primera sensación de satisfacción de reducir uno de tus saldos a cero. “Es un gran incentivo cuando puedes comenzar a borrar cuentas de tu lista”, comenta Opperman.

Sin importar el método que escojas, haz que los pagos sean automáticos. “Cuando se te olvida pagar una cuenta, el cargo por pago atrasado es exorbitante, y además estás pagando intereses adicionales”, dice Opperman.

Paso 3: trabaja en el resto

Si tienes un préstamo de automóvil, vuelve a analizar tus necesidades de transporte. Si tu automóvil vale más que el préstamo, piensa en venderlo y comprar con esas ganancias un automóvil usado que cueste menos. Eliminarás uno de tus compromisos mensuales de deuda y también se reducirán los costos de tu seguro.

Gráfica de deudas médicas según el porcentaje de la población de Estados Unidos

No firmes el arrendamiento de un automóvil, porque es un pago mensual que no puedes eliminar. “Si solo vas de un arriendo al próximo”, dice Opperman, “nunca serás el propietario”.

Por último, considera simplemente deshacerte de un automóvil. Con la creciente disponibilidad de aplicaciones para solicitar servicio de transporte y de alquiler de automóviles por hora, esto no será necesariamente un sacrificio.

Ahora mira las deudas por atención médica que puedas tener. Negocia los términos de pago con los proveedores, informándoles sobre los desafíos que enfrentas. Aclara que quieres pagar tu deuda, pero que necesitas tiempo.

Averigua sobre los cuidados de salud benéficos y para dificultades económicas que ofrecen muchos hospitales. Las deudas de atención médica rara vez conllevan pagos de intereses, pero se transfieren a agencias de cobro con bastante rapidez. Es mucho más difícil que te reduzcan una cuenta después de que se envíe a cobranzas, según Mychal Eagleson, un planificador financiero de An Exceptional Life Financial en Indianápolis.

Lo siguiente son los préstamos estudiantiles. Si los tuyos están respaldados por el Gobierno federal, es probable que tengas una tasa de interés baja. Haz pagos con regularidad hasta que hayas terminado de pagar tus deudas de tasas más altas. Averigua sobre la consolidación de préstamos, que puede reducir tanto tu tasa como tus pagos mensuales.

Tu hipoteca es por lo general el último lugar a donde dirigir los fondos adicionales. “Solo haz los pagos. No envíes nada adicional”, dice Dennis Nolte, un planificador financiero de Seacoast Investment Services en Winter Park, Florida.

Pasos más enérgicos

Obtén ayuda profesional

¿Y qué pasa si recortar gastos, negociar y elaborar estrategias no ayuda? Quizás podrías trabajar con una agencia de asesoría de crédito, que puede consolidar y reducir tus pagos mensuales de tarjetas. Evita a los consejeros con fines de lucro que te piden que pagues cargos por adelantado; busca a quienes pertenezcan a National Foundation for Credit Counseling (en inglés) o Financial Counseling Association of America (en inglés).

Declararte en quiebra es tu último recurso. Un abogado puede ayudarte a explorar la diferencia entre una declaración de quiebra bajo el Capítulo 7 (en inglés), que puede liberarte de muchas deudas imposibles, y bajo el Capítulo 13, que puede ayudarte a establecer un plan de pagos manejable. Una declaración de quiebra bajo el Capítulo 13 se mantiene en tu historial de crédito por 7 años; una bajo el Capítulo 7, por 10 años. Cualquier préstamo que puedas obtener durante ese tiempo será costoso. Pero ese podría ser el precio que debes pagar para empezar de cero.

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