Skip to content
 

Más de 100 bancos quebraron en 2010

Los estados con mayor intervención gubernamental: Florida, Illinois, Georgia, Washington y Minnesota.

El último viernes de julio, la ciudad de Apalachicola, Florida, se convirtió en un hervidero de rumores cuando interventores federales descendieron sobre dos de las instituciones bancarias más respetadas de la zona.

"La voz se corre bastante rápido cuando un avión aterriza con 22 funcionarios a bordo, todos portafolio en mano", dice Jerry Thompson, residente de St. George Island.

Thompson pronto descubrió que los agentes federales estaban vendiendo el Apalachicola State Bank, donde él y su esposa tenían cuentas corrientes, y también la empresa matriz, el Coastal Community Bank, a una institución financiera en Arkansas.

"Ese banco había estado aquí más de 100 años y formaba parte importante de esta zona", señaló Thompson, de 68 años, corredor de bienes raíces. "Es una verdadera pena presenciar la desaparición de tantos bancos de la comunidad".

En lo que va del 2010, la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC, Corporación Federal de Aseguramiento de Depósitos) ha intervenido 110 bancos en toda la nación. Florida encabeza la lista de los cinco estados más afectados por la ola de quiebras bancarias de este año, seguida de Illinois, Georgia, Washington y Minnesota.

Casi todos los viernes, crece la lista federal de bancos en quiebra, y más consumidores súbitamente descubren que sus cuentas se trasladarán a otra institución financiera, o se pagarán en efectivo si resulta imposible encontrar un comprador.

El FDIC interviene para salvar activos y negociar la venta de bancos con problemas de liquidez o que, de otra manera, hacen peligrar los fondos de sus clientes.

La FDIC clasifica a otros 775 bancos como instituciones "con problemas", según su último informe trimestral. Eso quiere decir que se calcula que casi el 10% de las 7.932 instituciones financieras aseguradas por la FDIC corren algún riesgo. Una quinta parte de los bancos con problemas acaban en quiebra, según el economista principal de la FDIC, Rich Brown. Eso sugiere que otros 100 bancos, o más, pudieran quebrar antes de fin de año.

El grupo de investigación independiente BauerFinancial prev'e un panorama aún más sombrío. Considera que 1.077 bancos tienen problemas.

El panorama actual contrasta con el del 2007, cuando en toda la nación sólo tres bancos quebraron. Las quiebras bancarias eran prácticamente desconocidas a principios de la década. Aun en el 2008, ya entrada la recesión, la FDIC intervino sólo 25 bancos, frente a los 140 en el 2009.

La crisis de las ejecuciones hipotecarias

Los expertos atribuyen el origen de la actual inestabilidad del sector financiero a los problemas inmobiliarios del país.

"El número de ejecuciones hipotecarias y de hipotecas en mora se ha disparado en todo Estados Unidos", dice Dennie Emmans, directora ejecutiva de Bank Holding Company Association, asociación comercial que representa a más de 500 bancos en el centro norte de EE. UU.

Como reacción al descenso del valor de las viviendas, los reguladores han pedido a los bancos que descuenten la diferencia entre el monto de las hipotecas y el valor actual de las propiedades, o que aumenten las reservas destinadas a deudas incobrables, en caso de que los prestatarios se desentiendan de las viviendas que no puedan vender para cubrir sus préstamos. Más de uno de cada cinco deudores hipotecarios está "debajo del agua", lo que quiere decir que deben más por su propiedad que lo que esta vale, según la empresa investigadora Zillow.

"Y los préstamos comerciales serán los próximos que tendrán problemas", asegura Emmans. "Ya está sucediendo en muchas partes del país. Se ven edificios vacíos y las tasas de ocupación empiezan a bajar".

Eso no augura nada bueno para los bancos en apuros. En total, dicen analistas de la FDIC, el organismo espera desembolsar unos $100.000 millones entre el 2009 y el 2013 para proteger a los consumidores.

Algunas noticias son buenas

Las buenas noticias: en los bancos que han cerrado o fusionado con compañías estables, nadie, cuyos depósitos estuvieran asegurados, ha perdido dinero. Y se piensa que los consumidores no corren peligro en el futuro inmediato. Los reguladores dicen que la FDIC dispone de suficientes fondos para cubrir las pérdidas bancarias durante los próximos cinco años, y se ha implementado un plan a largo plazo para aumentar sus reservas.

Cuando los inspectores deciden que hay que cerrar un banco, intentan, discretamente, encontrar un banco "en buena situación" que compre la propiedad en quiebra. El comprador absorbe los clientes del banco quebrado y expide nuevos instrumentos, como tarjetas de débito y cheques, a los titulares de cuentas. Los depósitos directos, como los cheques del Seguro Social y de la Administración de Veteranos, no se ven afectados.

Si no puede encontrar un comprador, la FDIC empieza a cerrar el banco y devuelve a los clientes lo que tienen en sus cuentas, pero según los reguladores, es algo poco frecuente.

Las intervenciones siempre ocurren un viernes, para que el personal de la FDIC tenga tiempo para concluir la transición.

"No es un proceso que ocurra de la noche a la mañana. Hay varios pasos que dar antes de que el regulador decida cerrar un banco", dice Flora Beal, portavoz de la Office of Financial Regulation (Oficina de Regulación Financiera) de Florida. "En Florida, todo banco que se cerró un viernes abrió al público el siguiente lunes".

El punto clave para el consumidor: cerciórese de que sus cuentas se ajusten a las directrices para la cobertura de la FDIC.

Martha Prince tenía un certificado de depósito de cinco cifras con Crescent Bank and Trust Co., en Jasper, Georgia, hasta que, en julio, la FDIC intervino a Crescent.

"Uno de mis [clientes] dijo: 'Los federales incautaron el banco'", recordó la empresaria de 58 años. "Había oído que estaban teniendo problemas financieros. Pero no me preocupé demasiado, porque sabía que estaba asegurada".La FDIC sube sus límites de cobertura

La ley de reforma financiera, aprobada en julio, eleva permanentemente el máximo de cobertura que presta la FDIC de $100.000 a $250.000. Por lo general, eso significa que todas sus cuentas en un solo banco —sean corrientes, de ahorros, certificados de depósito o fondos del mercado monetario— están aseguradas hasta ese límite. Las cuentas conjuntas normalmente tienen el doble de cobertura.

Los depósitos en cuentas destinadas a la jubilación, como las cuentas IRA, también tienen cobertura adicional. Pero las reglas son complejas, así que es importante informarse muy bien y cerciorarse de que uno esté cubierto.

Las cuentas de inversión que comercian en acciones y bonos no están aseguradas, aun si las abrió por medio de su banco. La cobertura de la FDIC sólo se extiende a los depósitos de dinero. También hay reglas complicadas respecto a las cuentas controladas por un fideicomiso activo.

Amelia Monsour pensó que su certificado de depósito de $143.000 en el IndyMac Bank estaba completamente asegurado porque lo tenía en un fideicomiso del que su sobrina era la beneficiaria. Eso fue antes de que el máximo de cobertura subiera a $250.000; y ella creía que, como en el caso de muchas cuentas conjuntas, tenía el doble de la protección normal de $100.000 porque su sobrina compartía el fideicomiso.

Entonces IndyMac quebró en julio del 2008 y ella descubrió que la cobertura de la FDIC no se aplicaba cuando sobrinos aparecían de beneficiarios de un fideicomiso. O sea, la cuenta de Monsour sólo tenía derecho a $100.000 de cobertura. En un instante, la residente de Hollywood, California, había perdido $43.000.

"Fue una noticia tremenda", relató Monsour, de 85 años, agente de viaje a tiempo parcial, y explicó que el certificado de depósito constituía la mayor parte de sus ahorros. "Recibí una carta del banco que decía que así era la ley y que no se podía hacer nada".

In English | No obstante, su historia tiene un final feliz. La reforma financiera que el Presidente firmó en julio aplicó el nuevo máximo de cobertura de la FDIC con retroactividad a enero del 2008, por lo que el organismo pudo reintegrarles la totalidad de sus fondos a Monsour y a miles de otros clientes de IndyMac. Pero ella considera que es una importante lección para los otros consumidores de que hay que verificar los consejos que se reciben de los empleados de un banco.

"Hace unos 10 días, me enviaron el resto del dinero", dijo Monsour. "En realidad nunca pensé que lo recuperaría".

Otra cliente de IndyMac, Agnes Huff, de 57 años, casi pierde $55.000.

"Justo la semana antes de que el banco quebrara, pasé una hora en el teléfono con ellos y me dijeron que estaba completamente cubierta", se quejó Huff, dueña de una compañía de relaciones públicas en Los Angeles. También le devolvieron su dinero en julio, pero desde la quiebra de IndyMac ha cambiado la forma en que distribuye sus ahorros. "Ahora pienso que la mejor manera de protegerse es no tener más de $250.000 en una institución, no importa lo que digan o cuán atractiva sea una tasa de interés".

Valiosas herramientas en internet

La FDIC ofrece una herramienta en línea, el Electronic Deposit Insurance Estimator (Calculador Electrónico del Seguro de Depósitos), que simplifica el proceso de verificar su cobertura.

Chris Carey es periodista de negocios, especializado en la investigación, que ahora dirige BailoutSleuth.com, un sitio web que hace seguimiento de cómo los bancos utilizan los fondos federales que han recibido y también de las instituciones financieras a punto de quebrar. Según él, los consumidores que quieran ser proactivos y mantenerse al tanto del estado de su banco pueden leer diversos informes trimestrales y anuales que revelan el posible riesgo que este corre por su participación en hipotecas y proyectos urbanísticos.

Y, mientras que la FDIC no nombra públicamente a los bancos con problemas, por miedo a provocar una espiral descendente, sí publica en su sitio web —en la sección Industry Analysis (Análisis del Sector)— las medidas de control que los reguladores han tomado contra bancos específicos, como las llamadas "cease-and-desist letters" (órdenes de "cesar y desistir" de ciertas actividades) que sirven de advertencia a las instituciones. Los consumidores pueden leer esas cartas, además de las manifestaciones de avenencia y otros acuerdos alcanzados entre un banco y los reguladores.

"Se puede decir, sin temor a equivocarse, que los bancos que reciben cartas de advertencia no van necesariamente a la quiebra, pero todos los bancos que han quebrado, probablemente, recibieron estas cartas de advertencia", señala Carey.

También recomienda el sitio web BankTracker. Tiene un buscador muy fácil de usar que puede extraer datos financieros sobre los bancos en toda la nación, incluso información sobre los llamados "troubled assets" (activos con problemas).

Melissa Preddy es escritora independiente en Michigan.

Nota: Los enlaces están en inglés

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto