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Importancia de las finanzas para los que no están casados

Toma las decisiones legales y financieras apropiadas para proteger tus bienes.

In English | ¿Estás viviendo con una pareja pero, por una u otra razón, no se han casado?

Aunque no se hayan casado, cuando tu y tu pareja decidieron vivir juntos contrajeron un compromiso mutuo. Tomar las medidas necesarias para proteger sus bienes individuales y compartidos debería ser una prioridad. Al hacerlo, contribuirán a conservar la salud financiera y emocional de largo plazo de su relación.

Estos acuerdos de cohabitación son cada vez más comunes para aquellos que tienen más de 50 años, en especial si tú o tu pareja son divorciados o no quieren poner en peligro sus beneficios financieros o médicos.

La decisión de combinar o no las finanzas es muy delicada y no debe tomarse a la ligera.

A continuación presentamos cuatro cosas que tienes que saber para protegerte, proteger a tu pareja y tus bienes cuando compres una casa, abran cuentas conjuntas o tomes otras decisiones financieras con la persona con quien vives.

Prepara un acuerdo de cohabitación

Lo más importante que deben saber las personas que viven juntas pero no están casadas, es que las leyes federales no contemplan ningún tipo de protección financiera ni legal para ellas. Te corresponde a ti tomar las medidas necesarias, como la planificación adecuada de tu situación patrimonial, para manejar tus asuntos financieros. El primer paso para proteger a todas las partes interesadas es crear lo que algunos expertos financieros llaman un “Acuerdo de cohabitación”.

Este documento identifica “la situación actual de la relación e identifica lo que sucedería si alguno de los dos quedara discapacitado o falleciera, o si la relación terminara”, dice Debra Morrison, planificadora financiera certificada.

El mejor momento para redactar este acuerdo es al principio de la relación mientras el amor todavía está presente. Cada uno de ustedes debe buscar asesoramiento legal por separado. Como parte del acuerdo, o como un anexo, incluye una Declaración de propiedad de bienes en la que se describe lo que ambos poseen individualmente o en conjunto.

Expresa tus deseos por escrito (y en un video)

Al igual que sucede con las parejas casadas, es importante para las personas que viven juntas redactar varios documentos personales, legales y médicos —de preferencia por profesionales adecuados, como expertos en impuestos, abogados o especialistas en bienes  patrimoniales—. Algunos ejemplos de los documentos que quizá puedas necesitar son un poder legal, una directiva médica (como un testamento vital o un poder notarial para cuidados de salud), y una declaración de tu última voluntad y testamento.

Para las parejas mayores, si uno de ustedes o ambos ya han tenido problemas de salud, es fundamental que pienses si estás de acuerdo en darle a tu pareja un poder legal para efectos del cuidado de la salud. Si decides que tu pareja no debe ser tu apoderado legal, puedes hacer arreglos para firmar un poder para la atención médica.

Debes filmar en video tus deseos, declarar que estás en tu sano juicio e indicar la fecha de la filmación. Si hay alguna duda acerca de tus deseos o de tu competencia, una grabación de video puede ayudar a disipar cualquier duda o a superar alguna dificultad legal que pudiera surgir entre profesionales médicos, familiares o amigos, según opinan los abogados de sucesiones Danielle y Andy Mayoras, autores de Trial & Heirs: Famous Fortune Fights (Juicio y herederos: Pleitos famosos sobre fortunas).

Piénsalo dos veces antes de ser cofirmante en un préstamo

Si eres cofirmante en cualquier préstamo —desde tarjetas de crédito hasta automóviles o hipotecas— serás responsable legalmente por la totalidad de la deuda. Este es un punto que causa muchos problemas si la relación se termina y la deuda sigue existiendo.

Aunque tú y tu pareja se separen y tengan un acuerdo en el que se especifica que uno de ustedes es el único responsable de pagar ciertas facturas, si esas deudas no se pagan, los acreedores los buscarán a los dos para cobrar toda deuda que ustedes hayan firmado conjuntamente. Por eso, ten mucho cuidado con las firmas conjuntas. En caso de una ruptura de la relación, debes estar preparado para llegar a un acuerdo y pagar las deudas conjuntas lo más rápido posible a fin de evitar posibles perjuicios a la calificación crediticia de los dos.

Si tienen un auto, consideren lo que sucedería si a alguno de ustedes le ocurriera un accidente y alguien quedara herido. Debido a que la propiedad de un auto implica una responsabilidad, “lo mejor es que cada auto esté asegurado por cada dueño, para fines de la responsabilidad civil”, dice Morrison.

Si piensan comprar juntos una casa, se cuidadoso con los detalles financieros. Toma precauciones adicionales para poner en orden todos los documentos necesarios.

Traten de no comprar una propiedad demasiado costosa que exija dos ingresos o pensiones para pagar la hipoteca. Si uno de los dos se muda de la casa, la persona que se queda en ella quizás no esté en condiciones de hacer pagos muy altos. Por otra parte, si la relación llegara a terminarse no querrás vender perdiendo dinero si tienen que deshacerse de la casa en un momento en que los precios de bienes raíces han bajado.

Es prudente que las personas que van a comprar una casa juntos preparen un acuerdo escrito sobre las propiedades. Ese acuerdo deberá indicar claramente qué porcentaje de la casa le corresponde a cada uno de ustedes, qué pasará con la casa si rompen la relación y cómo debe figurar la propiedad de la casa en la escritura. Lo ideal es que el acuerdo sobre las propiedades incluya también una cláusula de rescisión, que especifica cómo se evaluará la casa y cuánto tiempo tiene la persona para reunir el dinero necesario para comprar la otra parte y quedarse con la propiedad, en caso de que se separen.

Asegúrate de que la titularidad de los bienes esté bien clara para las cuentas conjuntas

Cuando se trata de compras importantes, como una casa, y si los dos son responsables de pagar la hipoteca, entonces los nombres de ambos deben estar en el documento/fideicomiso.

Los expertos también sugieren preparar un fideicomiso en vida para asegurarse de que si alguno de ustedes fallece, el otro se queda con la casa. “Tu pareja podría tener la casa en un fidecomiso en vida que protegerá sus derechos si él/ella queda discapacitado o fallece antes que tu”, dice Morrison.

Para los bienes que ustedes quieren dividir en partes iguales, desde las cuentas bancarias y de inversiones hasta los bienes raíces, lo mejor es que en los títulos de propiedad de estos bienes se especifique que se trata de una copropiedad, con derechos de supervivencia. Esto asegura que si uno de ustedes fallece, toda la propiedad pasa a la otra persona que es la copropietaria.

En contraste, una de las formas más rápidas de empezar un posible conflicto familiar es que una pareja que no se ha casado tenga bienes de propiedad compartida. En este caso, una parte de un bien (por lo general, 50% a menos que haya una documentación para ilustrar un porcentaje de propiedad diferente) pasa a los herederos o beneficiarios reconocidos de la persona. Esto significa que si tú eres el copropietario original, ahora compartes esa propiedad en una proporción de 50-50 con la familia u otros herederos de la persona fallecida.

Cuando hay tantas cuestiones importantes en juego, vale la pena contratar a planificadores de patrimonio y a otros asesores profesionales competentes para asegurarse de que tus deseos se cumplan.

Lynnette Khalfani-Cox es autora de Perfect Credit: 7 Steps to a Great Credit Rating (Crédito perfecto: Siete pasos para lograr una calificación crediticia óptima). 

 

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