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Unos buñuelos para ir al cielo

Prepare estos antojitos de calabaza y comience a disfrutar del otoño.

Hoy vamos a tomarnos un poquito de libertad en nuestro régimen y ¡nos vamos a escapar con unos buñuelos! Vamos a darle rienda suelta a nuestra imaginación y nos rendiremos ante ese antojo de, aunque sea de vez en cuando, comer algo dulce pero siempre delicioso.

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No nos conformaremos con cualquier tipo de buñuelos. En esta estación de otoño seguiremos siendo fieles a la intención de aprovechar al máximo las verduras y vegetales de temporada. Y, ¿qué está más cerca del otoño que una calabaza? ¿Les suena Halloween?

Para comenzar, buscaremos calabazas que sean de masa, de esas que cuando las cortan son casi anaranjadas por dentro. Es la misma calabaza que usamos para hacer puré, que no es tan aguada en su masa. En otras palabras, la calabaza típica de nuestros países del Caribe.

O sea que, nuestro primer paso (y es muy importante) será identificar la calabaza correcta para nuestra receta. Hoy en día las encontramos en algunos supermercados y en todos los agromercados o ferias de agricultores de las ciudades o pueblos de los Estados Unidos.

Nuestro segundo paso será hervir la calabaza, pelada, con canela, clavos de olor y jengibre. Le puedo asegurar que el aroma del agua le darán ganas de comerse la calabaza así mismo, pero sea paciente... los buñuelos saben mejor.

La etapa de la mezcla de harina y los demás ingredientes, en realidad nuestro tercer paso, debe realizarse con cuidado y precisión. Cuando llega el momento de añadir el huevo a la mezcla, lo mejor es hacer un hoyo en el centro de la masa de harina e ir mezclando poco a poco. Queremos que toda la masa se beneficie del huevo para que después todo se mezcle mejor. Cuando ya tengamos esta mezcla lista, le colocaremos un paño húmedo por encima pues la humedad es clave para la "respiración" de la masa. Así, la dejaremos reposar unos 40 minutos.

Cuando haya respirado y reposado lo suficiente, pasaremos a mezclar la masa de harina con el puré de calabaza. Verá como todo va adquiriendo esa exquisita tonalidad naranja y será el momento para darle forma a los buñuelos.

En la receta le explico cómo colocar los dedos para que los buñuelos queden en forma de dona, pero usted puede darles la forma que prefiera. En realidad, como todas nuestras recetas, ésta es también muy divertida y le permite a usted jugar con su imaginación a la hora de darle forma a los buñuelos.

Eso sí, cuando comience a darle forma a la masa, ya el aceite deberá de estar caliente. De lo que se trata es de colocar los buñuelos en aceite muy caliente para que se doren rápido y poderlos sacar en unos tres o cuatro minutos, máximo. Cuando los saque, colóquelos sobre papel absorbente para eliminar cualquier exceso de grasa. Rocíe un poco de azúcar refinada y sírvalos calientes. Acompáñelos con una taza de té y déjese llevar por la suave textura y la delicadeza de sabor de tan maravilloso postre. ¡Que lo disfrute!