Conoce más

Abrir
Denny's

Denny's

Ahorros todo el día, todos los días

Print

¿Preguntas sobre el Medicare?

Obtén las respuestas

Teatros Regal

Regal Cinemas

Los socios ahorran en entradas de cine

Abuelo y nieto viendo televisión - Mes de la Herencia Hispana

Herencia Hispana

Celebra y ahorra en tu membresía de AARP

juegos

Sudoku

Pruebe su destreza e ingenio. Juegue

programas

AARP TV& Radio

Disfrute las entrevistas, los personajes y los temas de la semana. Escuche / Vea

comunidad en línea
foros

AARP en Español

Comparta con otros socios. Regístrese y participe

Vida diaria

Epidemia de soledad

Nuestra encuesta nacional descubre que la soledad ahora hace parte de la vida diaria de muchos.

Entendiendo la soledad

— Marcus Lund/cultura/Corbis

Tampoco sorprende que el 62% de los encuestados que dijeron estar deprimidos también hayan señalado que estaban solos; la depresión y la soledad muchas veces aparecen juntas, y, con frecuencia, se confunden una con otra, aunque se trate de dos estados mentales distintos. Depresión es sentirse triste, aletargado, apático e indiferente; soledad es sentirse alienado, amenazado, hostil y desesperado. “Una persona puede estar deprimida, pero no sola si un amigo o familiar están allí para apoyarla”, sostiene Cacioppo. “También puede suceder que uno esté relativamente conforme con la vida en general, pero que igual se sienta aislado socialmente, si no conoce a quienes lo rodean y confía en ellos”.

Tome en consideración el caso de Emily White. White era una abogada exitosa que vivía sola y, por lo general, trabajaba sola; después de perder a su padre, en el 2001, a causa de un cáncer, se refugió en una rutina solitaria entre su hogar y la oficina que continuó por años y se profundizó hasta convertirse en soledad crónica. “Fue enloquecedor”, afirma. “Mis amigos se convertían en padres y en parejas, y yo sentía que me dejaban de lado. Intenté socializar, pero a pesar de todos mis esfuerzos, no podía encontrar una sensación de contacto. Me dije a mi misma que la sensación se iría, pero no lo hizo. Se volvió una presencia constante y sólida en mi vida”.

White, de 40 años, que escribió sobre sus experiencias en las memorias Lonely (Solitaria), dice que siempre supo que estaba sola y no deprimida. “Lo raro acerca de mi soledad era que nunca obscureció mi visión de la vida como un todo. Siempre tuve esa sensación de que si sólo pudiera relacionarme con alguien, mi vida sería realmente muy buena”.

Quizás lo más atemorizante acerca de la soledad sean sus vínculos con graves problemas médicos. Más de la mitad de los encuestados que reportaron tener mala salud eran solitarios, en comparación con el 25% que dijo gozar de excelente salud. Y aunque no haya manera de establecer una relación directa causa-efecto a partir de nuestras conclusiones, los porcentajes de los solitarios entre los diagnosticados con obesidad (el 43%), desórdenes del sueño (el 45%), dolor crónico (el 47%) y ansiedad (el 56%) eran considerablemente más altos que el 35% que, en general, son solitarios. ¿Podría la soledad estar contribuyendo al desarrollo de estas afecciones? “Estudios realizados han demostrado que las personas duermen peor, se ejercitan menos, comen más grasas y azúcares, y están más ansiosas cuando están solas que cuando no lo están”, afirma Cacioppo. “Además, las investigaciones llevadas a cabo han demostrado que la enfermedad y la discapacidad pueden hacer que las personas queden más aisladas y solitarias”.

Pero entre estos inquietantes datos estadísticos surgió una sorpresa reconfortante: los encuestados que habían sido diagnosticados con cáncer presentaban la tasa más baja de soledad (apenas el 24%). Un porcentaje extraño, hasta que se tiene la oportunidad de hablar con un sobreviviente de cáncer, como Bob Riter, de 54 años, director ejecutivo interino del Cancer Resource Center of the Finger Lakes, de Ithaca, Nueva York. “El cáncer es un gran igualador”, afirma. “Es una situación de vida o muerte que lleva a que la gente se relacione con otras personas, sin importar sus orígenes. Se generan vínculos semejantes a los de los soldados que combaten juntos”. Riter, quien debió someterse a una mastectomía por un cáncer de mama, no ha vuelto a tener cáncer por 14 años. Sin embargo, todavía integra un grupo que se junta a desayunar semanalmente y en el que se reúnen, como amigos, profesores universitarios, trabajadores de la construcción y bomberos, todos unidos por la experiencia común de haber luchado contra el cáncer. “Todos esos oídos comprensivos hacen que sea difícil estar solo”, concluye Riter.

¿El mensaje clave de nuestra encuesta? Las relaciones sociales son fundamentales a la hora de protegernos de la soledad. “Hace mucho tiempo que sabemos que las personas que no se sienten conectadas con algo fuera de ellas mismas sienten un malestar, como si hubiera un bache en sus vidas”, dice la psiquiatra Jacqueline Olds. Esto puede explicar por qué sólo el 27% de las personas que dicen ser “muy religiosas o espirituales” están solas, en comparación con el 43% que reportan no ser para nada religiosas. Al mismo tiempo, el 44% de los encuestados que nunca habían concurrido a servicios religiosos informaron ser personas solitarias, en comparación con el 30% que sí concurre a esos servicios una vez al mes o más.

Del mismo modo, sólo el 28% de las personas que habían donado su tiempo en una escuela, hospital u otra organización sin fines de lucro en los últimos 12 meses están solas, junto con el 26% de las que integran un club de lectores, un grupo de jardinería u otra organización social. Esto se compara con el 41% que no había realizado trabajo voluntario y con el 39% que no pertenece a ningún grupo social. “Es probable que cualquier situación que haga que la gente se reúna regularmente para trabajar en conjunto en alguna causa común termine generando relaciones profundas”, sostiene Olds. “Es bueno para el alma”.

Los confidentes —personas que usted conoce y en las que confía, y que le brindan apoyo— también son muy importantes. Les preguntamos a los encuestados con cuántas personas podían discutir asuntos de importancia personal. Casi dos tercios de los que contestaron “ninguna” —y cerca de la mitad de los que dijeron poder hacerlo con una o dos personas— eran personas solitarias. La soledad era mucho menos frecuente entre los que tenían tres o cuatro confidentes (el 32%), e incluso menor para los que tenían cinco o más (el 21%). Cuando les peguntamos cuántas personas los habían apoyado en los últimos años, el 76% de los que dijeron no tener a nadie que los apoyara en sus vidas resultaron solitarios, en comparación con apenas un tercio que dijo contar con al menos una persona que lo apoyara. La receta de Cacioppo para la felicidad: “La soledad es, para aquel que necesita tener relaciones sociales, como la sal para un hipertenso”.

Sin embargo, lograr vincularse puede resultar intimidante para los solitarios. Emily White trabajó como voluntaria en diversas organizaciones benéficas cuando estaba sola, y aunque la experiencia le resultó gratificante, no encontró a nadie en quien confiar. “Mi familia siempre me estaba presionando para que saliera y conociera gente”, recuerda. “Pero ese consejo no se correspondía con la realidad de mi soledad. Cuanto más sola estaba, más difícil me resultaba socializar. Sabía que necesitaba vincularme, pero generar esos vínculos parecía un desafío casi imposible”.

Desafortunadamente, no existen soluciones sencillas para gente como Emily. Contrariamente a lo que sucede con los tratamientos para la depresión, no hay píldoras ni terapias consolidadas para la soledad. Las relaciones sociales y un círculo íntimo son los antídotos obvios, pero construirlos puede ser una dura prueba.

Entonces, ¿adónde puede buscar ayuda un solitario? En Estados Unidos, recién ahora está siendo reconocida la soledad como un claro problema de salud mental, y todavía resta crear programas creíbles que la combatan. Al momento, hablar con un terapeuta es el único recurso disponible... eso, y el deseo de indagar en las raíces de nuestro propio aislamiento. Actualmente, Emily White, autora de Lonely, tiene pareja y encuentra menos intimidante socializar. El principio de su recuperación, nos cuenta, llegó cuando descubrió un estudio sobre la soledad. “Comience por aprender”, aconseja. “Aprender sobre la soledad puede ser una herramienta poderosa para responder a ella”.

Lo que White aprendió fue que la soledad crónica puede terminar sólo cuando quien la sufre se mira al espejo y ve a una persona completamente diferente, alguien que atrae el apoyo e interés de otros y no solamente de ellos mismos. Pero un cambio tan profundo no ocurre de la noche al día. De modo que cuando White conoció a quien sería su pareja, fue dando lugar a la relación en forma gradual, con muchas interrupciones temporales para pasar tiempo sola.

“Sé que soy vulnerable”, admite, “y que la soledad probablemente resurgirá en el futuro. Pero he aprendido que las relaciones son muy importantes. Si tengo que trabajar para mantener a raya la soledad, eso es lo que haré”.

Brad Edmondson es exdirector de la revista American Demographics. Vive en Ithaca, Nueva York.

¿Qué opina?

Deje su comentario en el campo de abajo.

crisis de los 50

Hombre en trapecio - Crisis de la media edad - Marc Freedman

Marc Freedman, autor del libro El Gran Cambio, le dice las claves de esta nueva etapa de la vida.

Ofertas y Beneficios

De compañías que cumplen con los altos estándares de servicio y calidad establecidos por AARP.

Anna's Linens

Los socios ahorran un 10% todos los días en Anna's Linens y AnnasLinens.com.

Faanui Bay, as seen from beach on Bora Bora, French Polynesia

Los socios ahorran hasta $525 en sus vacaciones con AARP® Travel Center powered by Expedia®.  

Pepperoni Pizza, Papa Johns Superbowl promotion for AARP members

Los socios ahorran un 25% del precio regular de los platos del menú en Papa John’s

Hispanic Heritage Month

Celebra el mes de la Herencia Hispana y recibe hasta un 25% de descuento en tu membresía de AARP