
El reverendo Norman Eddy de la East Harlem Protestant Parish en Nueva York
Podemos aprender a utilizar “audífonos espirituales” a medida que envejecemos. Eso significa aprender a escuchar cosas que usted no ha oído anteriormente, escuchar más profundamente lo que el espíritu —su voz interna— está tratando de decirle.
A menudo, este mensaje es sobre la gratitud. Cuando envejecemos, es más y más importante dar las gracias. Tengo 91 años, y no pasa un solo día en que no me dé cuenta de las muchas cosas pequeñas por las que debo estar agradecido. No importa cuán insignificantes puedan parecer a los demás.
Un capullo que florece, la risa de un niño. No debemos olvidarnos de dar las gracias. ¡Tampoco debemos olvidarnos de tener sentido del humor! Podemos aprender a reírnos de nosotros mismos a medida que nos volvemos mayores; de nuestros despistes, entre otras cosas. Esto es útil a cualquier edad, por supuesto, pero más aún cuando aumentan los retos que plantean los años.

La Dra. Amina Wadud: Estudiosa musulmana y activista
La clave es la renovación. Necesitamos entender que la fe es algo dinámico. Está viva. Por lo tanto, debe ser restituida, renovada, reforzada, a medida que pasan los años de nuestra adultez.
Es importante practicar “khalw”, que quiere decir aprender a estar solos con nosotros mismos, nuestros corazones, nuestro señor, lo que consideremos sagrado. El tiempo de aislamiento, de devoción y de desarrollo de buenas intenciones son parte integral para una vida llena de sabiduría. A menudo, cuando las personas envejecen, caen en hábitos de redundancia en vez de renovación.
Quieren aferrarse a las mismas viejas formas, regresar a aquello que conocen con certeza. Pero eso nos puede atrasar. Si Dios es dinámico; y yo creo en ello, entonces debemos aspirar a ser dinámicos, también.









¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »