Ese día terminó cuando Jacob, uno de los niños de octavo grado más amables, más bondadosos que jamás he enseñado, se acercó tímidamente a mi escritorio. "Hoy es mi cumpleaños", susurró. Reflexioné acerca de eso, pensé en lo difícil que debe ser querer celebrar una ocasión especial en un día tan triste, y entonces miré a Jacob a los ojos y le dije: "Feliz cumpleaños, Jacob. Le traes alegría a un día por lo demás triste. Nos enseñas que no podemos olvidar todo lo bueno que tenemos, aun cuando el mundo se ve tan oscuro".
Y eso es lo que recuerdo del 11 de septiembre: alumnos que se unían, un libro que cobraba vida, un jovencito que me daba la certeza de que la belleza sobreviviría, aun en un día tan oscuro como ese.
Ronna L. Edelstein es una lectora radicada en Pittsburgh.
- « Anterior
- 1
- 2









¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »