Una familia grande y orgullosa de su cultura
La familia de Robin forma parte de una comunidad de la parroquia de Saint Bernard, conocida como los isleños, por sus antepasados procedentes de las Islas Canarias que se establecieron en Luisiana, a partir de 1778 durante el período colonial español. Los isleños están muy orgullosos de su herencia cultural y de su forma de vida.
Un antepasado de Robin, Gillis Robin, que era marino mercante, se integró a la cultura isleña por la vía del matrimonio. La manera en que lo cuenta es que Gillis, el marino mercante, mientras se encontraba en un puerto de Cuba, ''vio a esa chica española que llegaba de las Islas Canarias. Luego, llegaron aquí y empezaron una familia''.
Ahora, los Robin están en todas partes en la parroquia Saint Bernard. "Somos una familia grande'', dice. ''Si sigue caminando, encontrará a muchos otros Robin".
El padre de Robin era pescador y constructor de embarcaciones, y los dos hijos de Robin, Charles Robin IV de 28 años y Ross de 23, también conocen el oficio. (El hijo menor, Gabriel, tiene 14 años).
Lo que más le preocupa a Robin es el efecto a largo plazo que tendrá el derrame sobre sus hijos, su profesión y su comunidad.
''Hay un proverbio que dice: ''Los pescadores viejos nunca mueren, sencillamente se desvanecen''. Un pescador jamás se jubila. Se muere en el oficio. Así era mi abuelo y también mi padre. Uno vive su vida a su manera''.
''Mi hijo Ross me dijo: 'Si no puedo pescar es mejor que me vaya a otro lugar''', dice Robin. ''Eso me entristeció''.
Molly Reid escribe sobre arte, cultura y el medio ambiente y vive en Nueva Orleans. Su trabajo se publica regularmente en el Times-Picayune.
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