Algunas horas más tarde, la familia y Bob abordaron un avión para ir a Florida donde Ron empezaría su tratamiento en una residencia, ese mismo día para recuperarse del alcoholismo y la adicción a las drogas. En el Centro Hanley, en West Palm Beach, Ron pasaría las siguientes 48 horas en un proceso de desintoxicación que lo hacía sudar y tener náuseas, para deshacerse de los efectos del alcohol, los tranquilizantes, el analgésico narcótico OxyContin, y el medicamento para dormir Ambien. Solamente después de que esas sustancias salieran de su torrente sanguíneo empezaría la intensa terapia individual y en grupos, con otros 30 hombres de entre 20 y 50 años, con lo cual podría reiniciar su vida como una persona sobria.
A los 57 años, Ron se ha mantenido sobrio y sin problemas por más de cinco años. No obstante, sigue aumentando el número de adictos a las drogas en los baby boomers, aquellos nacidos entre 1946 y 1964, que están envejeciendo. El resultado: se trata de la primera población considerable de adultos de más de 50 años que batallan no solo contra el alcohol sino contra las drogas, según la SAMHSA (Administración de Servicios para el Abuso de Sustancias y Salud Mental), una agencia del gobierno federal. SAMHSA predice que a medida que los 77 millones de baby boomers envejecen, el número de adictos a las drogas que tendrán derecho a recibir descuentos para adultos mayores, sencillamente seguirá aumentando. En un informe publicado en diciembre del 2009, SAMHSA reveló que 4,3 millones de adultos de 50 años o más habían utilizado una droga ilícita el año anterior. El número de boomers con problemas de abuso de sustancias se duplicará al pasar de 2,5 millones en 1999 a 5 millones en el 2020, según pronósticos de SAMHSA. Por ende, no resulta sorprendente que SAMHSA prevea que la necesidad de tratamiento también va a duplicarse, a medida que los adictos de larga data logran mayor acceso a los medicamentos con receta.
"Esa idea de 'vivir mejor gracias a la química' en la que se basan los boomers —de que uno puede sentirse mejor si toma una pastilla— los está matando''. —John Dyben, director clínico del Hanley Center
La explosión del abuso de drogas en la edad madura está separando a las familias, arruinando carreras profesionales, destruyendo la salud de los adictos y haciendo aumentar los costos de la atención médica. Pero no todas las noticias son malas: el estigma social de la adicción, aunque todavía existe, está disminuyendo y se ha vuelto evidente que los adictos son vecinos, amigos, abuelas, esposos. Esa toma de conciencia obliga a que menos adictos se oculten. Además, hace que ellos estén más dispuestos a buscar ayuda en comparación con los alcohólicos de ayer. La rehabilitación no es una solución mágica, pero cuando los adultos mayores encuentran el tratamiento adecuado, ya sea una reunión local de 12 pasos o un programa de rehabilitación en un hospital, la recuperación puede transformar la vida de una familia.
En el 2005, el mismo año en que Ron Dash ingresó al Centro Hanley, el doctor Fred Blow observó que: ''un mayor número de boomers llegaban repentinamente a los programas de tratamiento con problemas de cocaína''. Dice Blow, un destacado investigador en cuestiones de envejecimiento y adicción: ''Nunca antes habíamos observado esto en esta población''. Este nuevo grupo de usuarios de cocaína, dice, son de edad madura, de clase media y, a menudo, jubilados. Y ahora su tiempo libre los está matando: cuando la jubilación no está acompañada de actividades que los satisfacen, dice Blow, algunas personas recurren a las drogas para colmar el vacío.
Blow, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la University of Michigan, recuerda el caso de un jubilado de 58 años que había sido maestro de escuela por 30 años. ''Había fumado algo de marihuana antes'', dice Blow, ''pero nunca tuvo problemas. Ahora está empezando un tratamiento contra una adicción total a la cocaína crack. Tenía demasiado tiempo libre y utilizó la cocaína para sobrellevarlo". Una tercera parte de los boomers que inician el tratamiento pueden clasificarse en la categoría de adictos de ''comienzo tardío'', calcula Blow. ''Esta tendencia va a continuar'', agrega. ''Tenemos que estar preparados''.
Aunque el alcohol sigue siendo la sustancia de la que más se abusa entre los grupos de más edad, el uso de drogas está aumentando. Entre las personas de 50 años en adelante, los ingresos a los establecimientos de tratamiento por abuso de cocaína se cuadruplicaron entre 1992 y el 2008; para los casos de abuso de heroína aumentaron a más del doble. El abuso de medicamentos recetados y de marihuana también aumentó considerablemente.
''Si bien en el pasado el alcohol era el problema predominante y único que empujaba a la gente al tratamiento'', dice Blow, ''ahora vemos más casos de abuso de varias sustancias, como por ejemplo de alcohol y marihuana, o de alcohol y cocaína''.
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