Más noticias buenas: muchos expertos creen que aprender un segundo idioma no es más difícil cuando se está entrado en años que cuando se era un niño. “Los niños parecen aprender sin esfuerzo, pero es porque están todo el tiempo dedicados a ello”, dice el médico Barry Gordon, PhD, profesor de neurología terapéutica cognitiva en John Hopkins University School of Medicine (Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins). Sin embargo, agrega, “la gente que ya superó la infancia tiene dificultades para lograr reproducir los sonidos correctos a la hora de pronunciar”. Les aseguro que sabe de qué habla. He expresado oraciones perfectas en español, despacio y cuidadosamente, y me he encontrado con sorprendidas miradas de incomprensión.
¿Cuál es el mejor método?
Rita Wohlfarth, de 65 años, de Nueva York, comenzó a aprender español por si sola hace algunos años, principalmente porque su hermano lo estaba haciendo. “Era una cuestión competitiva”, admite. Su hermano estaba usando las cintas de idiomas extranjeros Pimsleur, por lo que ella también las usó. Le gustaba mucho el método, aun cuando no venía con ningún texto. “Repiten y repiten, y usted escucha una y otra vez; hasta me guié con los viejos libros de gramática de la secundaria de mi hijo”. Luego, tuvo la suerte de tropezar con la serie de videos “Destinos”, una telenovela en español para enseñar el idioma a través de la dramatización (la fundación Annenberg Foundation los presenta gratis).
Ella, como tanta otra gente, tiene fe en un método de bajo nivel tecnológico: las fichas. Y no sólo para vocabulario. “Escribía frases en ellas y las apoyaba en el lavatorio mientras me cepillaba los dientes, o en el mesón de la cocina mientras picaba cebollas”. Así, lejos de utilizar sólo cintas, inventó su propio programa para aprender idiomas.
“Cuantas más modalidades sensoriales” use para aprender, mejor, afirma el médico Richard Restak, profesor clínico de neurología del George Washington University Medical Center (Centro Médico de la Universidad George Washington), de Washington, D.C., y autor de Mozart’s Brain and the Fighter Pilot: Unleashing Your Brain’s Potential (El cerebro de Mozart y el piloto de caza: cómo liberar el potencial de su cerebro). “Así es como se aprende, en lugar de escuchar cintas pasivamente. Sólo leer un libro es lo peor”, dice. Para muchas personas (yo entre ellas), agregar al menos un poquito de aprendizaje “cara a cara” a la mezcla —un profesor particular dedicado sólo a usted por una hora o más, cada vez— puede marcar la diferencia.
Un amigo arquitecto necesitaba aprender mandarín porque su empresa estaba implementando dos proyectos importantes de construcción en China. Le tomó un año, pero con cintas, un libro y un profesor semanal, logró el progreso suficiente para poder llevar a cabo su trabajo en Beijing. El desafío para él, como para la mayoría de los adultos, es sentirse cómodo hablando mal otro idioma. “Admiro a la gente que puede decir lo que necesita sin importarle cómo suena”, dice. “Me llevó un tiempo superar la idea de que los chinos pensarían que era estúpido por hablar así, para pasar a pensar: ‘No me importa, tendrán que soportarlo’”.










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