P. ¿Puede describir la relación entre el tutor y aprendiz?
R. ¡A uno lo lanzan al medio de la acción! Son sólo dos días, pero aun después de ese corto tiempo, las personas pueden hacerse una mejor idea acerca de si en verdad quieren dedicarse a este tipo de carrera, abrir su propio negocio o lanzar una línea de ropa. También pueden formarse una idea acerca del capital que necesitarán para comenzar. Este trabajo puede parecer glamoroso… siempre nos tiene viajando a exhibiciones de moda en Dallas, Chicago, Las Vegas o a exhibiciones internacionales en México, Brasil o Europa. Pero también se trata de mover y acarrear cajas, planchar muestras de ropa y hacer muchos cálculos. Existe una contraparte que no es glamorosa en absoluto.
P. ¿Qué cree que las personas aprenden de una mini tutoría?
R. Nuestros aprendices saben que no se puede simplemente saltar de aprendiz a experto en una nueva profesión. Uno debe comenzar desde el principio. En el mundo de la moda, esto significa saber todo, desde dónde comprar los maniquíes hasta cuánto dinero debes presupuestar y en qué debe hacerlo. Si, por ejemplo, una persona está pensando en abrir su propia tienda, debe saber que nueve de cada diez minoristas fracasan. De modo que uno puede tener a personas que llegan aquí con toda la pasión del mundo, pero ser exitoso también significa ser práctico y tener una idea clara de lo que es necesario hacer.
P. ¿En qué la beneficia a usted el hecho de ser tutora?
R. He obtenido mucho. Pude darme cuenta de que nunca es tarde para iniciar algo nuevo. No hace mucho, tuvimos a una mujer que abrió su primera tienda de ropa a los 60 años. No tenía ninguna experiencia en la industria de la moda, nunca había trabajado en un negocio minorista, pero está avanzando y lo está logrando. Mantenemos contacto con nuestros aprendices. Es interesante saber adónde van y, por supuesto, también les ofrecemos nuestros servicios de consultoría. Hemos ayudado a algunas personas a abrir sus propios negocios. Estamos abiertos a compartir nuestros secretos y estamos a disposición de las personas que estén genuinamente interesadas.
P. ¿Qué le diría a alguien que esté pensando en ser tutor?
R. Puede resultar muy estimulante para uno tener gente que venga, experimente lo que hacemos y luego ver cómo la tutoría se convierte en un catalizador que los lleva en otra dirección. Puede conocer a personas deseosas de vencer ese temor que hace que la gente se quede atrás. Pero también es un compromiso. No se trata de un par de días libres, sino de compartir una experiencia.
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