In English | Si analizamos el mercado laboral actual, una luz brillante es el cuidado de la salud. No sorprende que algunos de estos empleos se encuentren encabezando la lista de los Cincuenta empleos para una segunda carrera de AARP.
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La paramédica Denise Teifel lleva varias maletas con equipamiento a sus visitas a domicilio. — Foto por Robbie McClaran
No tiene que ser cirujano ni enfermero de cuidados intensivos. Existen cientos de áreas de especialización, tales como examinador paramédico, enfermera universitaria, administrador de registros médicos, asistente médico o asistente de atención domiciliaria. Todas ofrecen horarios de trabajo flexibles.
Si en su etapa de prejubilación cuenta con experiencia en el área del cuidado de la salud, tendrá ventajas. Sin embargo, ingresar en este siempre creciente y cambiante escenario podría exigirle nuevas destrezas para conseguir una habilitación o renovar una licencia. Muchos empleadores prefieren postulantes que tengan una habilitación expedida por una asociación profesional reconocida.
De todos modos, la demanda en alza de trabajadores calificados hará que su esfuerzo valga la pena. Lo ideal sería que pudiera planearlo con anticipación y sumar los cursos que sean necesarios antes de jubilarse, y así suavizar la transición.
Para la jubilada Denise Teifel, trabajar a tiempo parcial como examinadora médica es la red de seguridad financiera perfecta en esta nueva etapa de su vida. El grueso de su trabajo para ExamOne, una subsidiaria de Quest Diagnostics, es realizar exámenes médicos a personas que tramitan pólizas de seguros de vida.
Por lo general, sus horas de trabajo transcurren en la calle, realizando visitas a postulantes. A ella le gusta: es un trabajo flexible, y el salario mejora ampliamente su estilo de vida como jubilada.
Las herramientas de su oficio: una valija con ruedas, en la que lleva una balanza, una cinta métrica, un tensiómetro y kits de laboratorio sellados, provistos con jeringas y frascos estériles.
Sus tareas básicas incluyen extraer sangre y obtener muestras de orina que luego enviará al laboratorio designado para que sean analizados. Toma las medidas de peso y altura, y registra historiales médicos. Según la edad del postulante, puede ser que se le pida que administre una batería de pruebas mentales y físicas. Además, extrae muestras de sangre para estudios de colesterol en ferias de salud para empresas como Home Depot o Safeway, o realiza pruebas al azar para detectar drogas entre los empleados para clientes corporativos.
Hace seis años, Teifel, de 56 años, contadora de profesión, se jubiló de su cargo como asistente ejecutiva en el Departamento de Asuntos de Veteranos del Condado El Dorado, en Placerville, California. El estrés fue el culpable de su temprana jubilación. Hacer malabares entre las cuentas a pagar y las cuentas a cobrar, presupuestar y contratar, la estaba afectando. Esto, combinado con un gran susto relacionado con su salud —cáncer de tiroides—, hizo que decidiera parar un poco.
Su esposo, gerente de una empresa de combustible y gas ecológicos, estuvo de acuerdo con su decisión. En busca de un ritmo de vida más tranquilo, la pareja se mudó a Albany, Oregón, y se asentó en la bucólica Willamette Valley.
“No planeaba trabajar cuando nos mudamos”, señala Teifel. La pareja tenía suficientes ahorros para la jubilación y con lo que obtuvieron de la venta de su residencia en California compraron la casa de sus sueños, casi totalmente en efectivo.
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