Usted se encuentra en la mitad de una entrevista de trabajo y el reclutador o futuro empleador le pregunta: “Bien, ¿qué edad tiene?”
¿Qué se imagina cuando lee esta posibilidad? Déjeme adivinar que lo más probable es que lo hayan tomado desprevenido y los pensamientos estén volando por su mente. “¿Realmente pueden preguntarme esto?”, se cuestionará.
Si usted es como la mayoría de las personas mayores de 50 años que buscan empleo, apuesto a que se respondió con un rotundo “No”.
Y estará equivocado.
Si bien esta pregunta podría desafiar lo que usted conoce acerca de la Age Discrimination in Employment Act (ADEA, Ley de discriminación por edad en el empleo) y además considerarla una pregunta totalmente descortés, la pregunta es, en sí misma, legal.
Antes de una entrevista, usted debería saber cómo va a reaccionar y qué va a decir cuando le pregunten su edad. Mucho de lo que creemos saber acerca de la discriminación por edad es impreciso y ambiguo. Estas son malas noticias para los trabajadores mayores de 50 años. Nuestra opinión acerca de los prejuicios respecto de la edad puede influenciar nuestra conducta durante una búsqueda de empleo y cuando ya lo tengamos. Si bien es importante entender los principios de la ley de discriminación por edad, más importante es resolver cómo manejar el tema socialmente.
Los prejuicios respecto de la edad a la hora de contratar a un empleado y en el ámbito laboral en general podrían ser la última forma socialmente aceptable de discriminación. Si bien la ADEA torna ilegal la discriminación por edad, en lo que respecta a contrataciones, paga, beneficios, capacitación, desarrollo y cancelaciones de contratos, muchas personas mayores de 50 años y, cada vez más, los mayores de 40 creen que todavía existen estos prejuicios y que los afectan.
Una investigación basada en dos estudios recientes dirigidos por RetirementJobs.com y por AARP confirma que entre el 80% y el 95% de las personas de más de 50 años creen que “los prejuicios respecto de la edad son una realidad de la vida”. Sin embargo, las estadísticas publicadas acerca de los reclamos reales por discriminación por edad no respaldan la percepción general sobre el alcance y la fuerza de estos prejuicios. Todo esto no pretende minimizar las preocupaciones por esta problemática. Quiero que piense en lo que usted puede y lo que no puede hacer acerca de la realidad, o de las percepciones propias sobre los prejuicios que percibe respecto de la edad. … Regrese
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