1. Distracciones. ¿Dónde dejé las llaves? ¿Para qué rayos fui hasta la sala? Ambas situaciones constituyen olvidos muy comunes que, por lo general, provienen de una falta de atención o concentración. Es perfectamente normal olvidar la dirección de un lugar al que uno no ha ido en mucho tiempo. Sin embargo, “si ha vivido en la misma cuadra durante 10 años, sale de su casa y se pierde, eso es mucho más grave”, sostiene Debra Babcock, M.D., del National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
Consejo: Concéntrese en lo que esté haciendo o pensando en un momento dado y evitará muchos de esos olvidos. Si se encuentra en medio de uno de ellos, volver sobre sus pasos, ya sea mental o físicamente, puede ayudarlo a recordar.
2. Bloqueos. Estamos ante ese frustrante momento en el que tenemos algo “en la punta de la lengua”. Usted conoce la palabra que está intentado decir, pero no la puede rescatar de su memoria. Por lo general, esto sucede cuando varios recuerdos similares interfieren unos con otros. Un estudio del 2011, publicado en la revista Brain Research, mostró que los participantes de edad avanzada tenían que activar más áreas del cerebro que los participantes más jóvenes para realizar una tarea que involucrara su memoria. “Todos accedemos a las mismas redes cerebrales para recordar cosas”, afirma Babcock, “pero, cuando envejecemos, tenemos que llamar a toda la tropa para hacer el trabajo, mientras que, cuando somos jóvenes, solo necesitamos de algunos pocos soldados”.
Consejo: Repase mentalmente los elementos o hechos de cada historia o evento —o, incluso, escríbalos— antes de referirse a ellos. Si en determinado momento se traba, intente recordar otros detalles sobre el evento, nombre o lugar; a menudo, hacer esto dispara ese recuerdo que está buscando en su memoria.
3. Confusión. Esto sucede cuando uno recuerda la mayor parte de un evento u otro tipo de información, pero confunde ciertos detalles clave. Un ejemplo: durante una cena en un restaurante, un buen amigo suyo le cuenta que ha tomado una segunda hipoteca sobre su casa. Más tarde, usted recuerda, correctamente, los detalles esenciales, pero cree que se lo contó por teléfono.
Estudios realizador señalan la importancia del hipocampo, una región del cerebro fundamental en la formación de los recuerdos de eventos, incluidos el momento y el lugar particular en que sucedieron. Los científicos estiman que, a partir de los 25 años, el hipocampo pierde un 5 % de sus neuronas por cada década que pasa.
Consejo: Recurra a pistas o señales mentales de alguna experiencia o evento dado para lograr provocar un recuerdo preciso. Concéntrese en reunir detalles específicos del recuerdo, como el momento, el lugar, las personas que vio, los motivos del evento o los temas de conversación.
4. Recuerdos que se desvanecen. El cerebro está permanentemente descartando recuerdos viejos para hacer lugar a los nuevos. Cuanto más tiempo pase entre una experiencia y el momento en el que usted quiera recordarla, más probable será que olvide una buena parte de ella. Así que, si bien suele ser relativamente sencillo recordar lo que uno hizo en las últimas horas, recordar los mismos eventos y actividades un mes o un año más tarde es considerablemente más difícil. Esta característica elemental de la memoria —“úselo o piérdalo”—, conocida como fugacidad, es normal a cualquier edad, no solo entre los adultos mayores.
Consejo: Estudios realizados muestran que recordamos con más detalles y por más tiempo aquellas situaciones en las que discutimos, reflexionamos, registramos o ensayamos. De modo que una de las mejores maneras de recordar eventos y experiencias —ya sean cruciales o de todos los días— es hablar de ellos o pensar en ellos.
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