Los interesados también deberán ajustarse a la definición de la SSA, que estipula que una persona será considerada incapacitada cuando:
- no pueda hacer el trabajo que hacía antes,
- no pueda adaptarse a otro trabajo debido a una enfermedad,
- tenga una incapacidad que haya durado o se espere que dure, al menos, un año o que resulte en muerte.
La SSA trabajó con los National Institutes for Health (Institutos Nacionales de la Salud), la National Organization for Rare Disorders (Organización Nacional de Enfermedades Poco Comunes), la Alzheimer’s Association (Asociación de Alzheimer) y otros grupos de defensa del paciente para identificar aquellas enfermedades que claramente responderían a la definición de incapacidad de la SSA, apuntó Hinkle.
Si bien todavía no se ha acordado una agenda al respecto, la entidad llevará a cabo más audiencias y sumará más enfermedades a la lista, agregó.
Harry Johns, presidente y director ejecutivo de la Alzheimer’s Association, dijo que su grupo “escuchó a más de 5.000 votantes dentro de las 24 horas posteriores al anuncio”, y todos aplaudieron la decisión de la SSA.
“Muchas de esas personas se encuentran en pésimas condiciones y sin trabajo”, y, por consiguiente, necesitan los beneficios, aseguró.
Más de 200.000 personas con Alzheimer prematuro, que presenta los mismos síntomas que el Alzheimer común, pero ataca a menores de 65 años; otros 5,1 millones de estadounidenses mayores de 65 años padecen la enfermedad de Alzheimer.
Johns dijo a AARP Bulletin Today que a mucha gente con Alzheimer prematuro se le han negado beneficios por incapacidad y han apelado, y que “otros simplemente se cansaron de intentarlo y abandonaron el intento”.
Además, indicó que muchos pacientes cuya enfermedad avanzó velozmente, pronto se encontraron demasiado enfermos como para continuar procurando beneficios.
John Briley escribe sobre salud, ejercicios y viajes.
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