Durante la visita de rutina anual, el médico mide la altura del paciente, el peso, la masa corporal y la presión sanguínea, y quizás escucha su corazón a través de la ropa. El resto es una charla sobre los antecedentes médicos del paciente y de su familia, cualquier discapacidad física o mental y los factores de riesgo de posibles enfermedades como diabetes o depresión. El médico también establece un cronograma de atención a futuro y puede solicitarle al paciente que se someta a otros exámenes y estudios, muchos de los cuales ahora son gratuitos con Medicare. (Consulte la lista completa de servicios cubiertos en la visita médica anual). -en inglés-
“El hecho de que Medicare ahora reconozca la importancia de este tipo de servicios y desee pagar por ellos es un gran paso hacia adelante. Eso no puede dejar de destacarse”, dice Ejnes. “Muchas veces, el asesoramiento que se brinda en la consulta es más importante que el examen y los pinchazos. Uno habla sobre el peso, el cigarrillo, la actividad física, trata de detectar casos de depresión. Pero no es lo que nosotros normalmente consideraríamos un chequeo médico. Es por eso que notamos cierta resistencia de parte de los médicos que ofrecen este servicio y, quizás, una sensación de descontento cuando el paciente se va y se da cuenta de que lo que obtuvo no fue lo que esperaba”.
Entre los médicos en general, no existe acuerdo sobre lo que se debería hacer en un chequeo médico anual (en inglés), y algunos lo consideran innecesario, sin ninguna prueba que demuestre que los pacientes sanos obtengan algún beneficio, pero admiten que a la mayoría de los pacientes les agrada que esté disponible.
Los médicos también tienen distintas opiniones acerca de la visita médica anual de Medicare (en inglés). Algunos la reciben bien, como una oportunidad necesaria de pasar 45 minutos conversando con pacientes sanos para ayudarlos a mantenerse de esa forma, o quizás detectar, durante la conversación, algún signo de un problema que valga la pena investigar.
Estudios de investigación han demostrado que la mayoría de los médicos no habla con sus pacientes sobre la pérdida de peso o la dieta, pero cuando se toman el tiempo para conversar al respecto, las personas a menudo actúan en consecuencia. En un estudio, los pacientes obesos cuyo médico les aconsejó que bajaran de peso mostraron una tendencia a intentar bajar de peso (en inglés) tres veces mayor que las personas obesas que nunca recibieron esa recomendación.
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