En busca de confirmar las pruebas
Buscar la conexión entre diabetes y Alzheimer es como estar en medio de un viejo episodio de la serie televisiva Dragnet, en la que Jack Webb, en el papel del policía Joe Friday, decía: “Todo lo que queremos son los hechos, señora”. Los científicos entienden que ambas enfermedades están relacionadas, pero todavía están investigando las razones.
“Muchos estudios han vinculado ambas enfermedades”, afirma el neurólogo Sam Gandy, de la Escuela de Medicina Mount Sinai, de Nueva York. Pero la diabetes y el Alzheimer son enfermedades complejas y el motivo biológico del vínculo no está claro. “El vínculo parece estar relacionado con la diabetes tipo 2, más que con la tipo 1, y una característica clave de la diabetes tipo 2 es la resistencia a la insulina”, explica Gandy.
El año pasado, el laboratorio de Gandy estudió el primer gen asociado con el Alzheimer y la diabetes tipo 2, y demostró que, en ratones, un defecto en ese gen está asociado con la acumulación de placas, que son la característica principal de la enfermedad de Alzheimer.
Ahora, Craft y sus colegas han demostrado con éxito que el espray nasal de insulina “estabiliza o mejora la función cognitiva en casos de deterioro cognitivo leve o de enfermedad de Alzheimer en etapa leve”, señala Gandy. “Por supuesto, estos resultados deben ser confirmados por separado, antes de que puedan aceptarse como un hecho. Pero si lo son, pese a que esto ha sido considerado un enfoque no convencional, podríamos tener una vía clara y convincente para desarrollar terapias nuevas para el tratamiento del Alzheimer”.
William Thies, director médico y funcionario científico de la Alzheimer’s Association (Asociación de Alzheimer), advierte que este es un estudio preliminar, no obstante lo cual señala que los resultados son lo suficientemente alentadores como para justificar ensayos más amplios y prolongados. “A estas alturas, no tenemos una terapia definitiva para el Alzheimer, de modo que es bueno poder identificar otra dirección en la cual buscar potenciales tratamientos”, sostiene.
¿Qué hacer ahora?
Hasta ahora, no existe una cura para el Alzheimer, pero prevenir el desarrollo de la resistencia a la insulina a través de una dieta saludable y ejercicio es un objetivo alcanzable, señala Craft. “Obtendrá beneficios sin importar cuándo comience”, afirma. Y ayudará no sólo a su mente, sino también a su cuerpo.
Nissa Simon escribe sobre temas científicos y de salud en New Haven, Connecticut.
Subscríbase gratis al Boletín Informativo de AARP para recibir artículos de interés. Vea una muestra »
- « Anterior
- 1
- 2




















¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »