Sin embargo, no siempre es sencillo darse cuenta si un síntoma está relacionado con un medicamento, una interacción entre medicamentos, una enfermedad subyacente o un problema médico completamente distinto. Algunas veces, si se sospecha de un medicamento, la única manera que el médico tiene de estar seguro de que el medicamento es la causa del problema, es dejar de administrarlo y ver si el síntoma desaparece, lo que podría resultar viable para algunas enfermedades, pero no para otras.
“Los pacientes pueden ser sus mejores defensores al advertir a su médico que un síntoma dado podría ser un efecto secundario de un medicamento”, señala Steinman. “Los pacientes se conocen a sí mismos mejor que nadie”.
Patricia Barry es redactora principal de AARP Bulletin.
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