Sin embargo, según los expertos, las reacciones fatales o severas que muchas veces se informan son sólo la punta del iceberg. “Existen decenas de millones de reacciones más leves, algunas de las cuales son bastante perjudiciales para las personas, a pesar de que médicamente se las considere menores”, señala Donald W. Light, sociólogo médico y editor de The Risks of Prescription Drugs (Los riesgos de los medicamentos recetados), un libro que examina las pruebas existentes sobre los problemas provocados por los medicamentos.
Los síntomas más leves como la somnolencia, el insomnio, dolores musculares, mareos, náuseas y cuadros de depresión podrían ser más problemáticos que peligrosos. Sin embargo, sostiene Light, los estudios muestran que los medicamentos que afectan el equilibrio de las personas o que hacen que sus reacciones sean más lentas son una importantísima causa de caídas y accidentes en las calles. Hasta los problemas gástricos o el dolor muscular pueden afectar seriamente la movilidad y el humor, lo que dificulta el trabajo, las actividades y las relaciones familiares.
¿Por qué los medicamentos recetados para una afección específica provocan otros problemas de salud? Los errores que cometen médicos, farmacéuticos, hospitales —y los mismos pacientes— son un gravísimo problema. Sin embargo, incluso si se evitaran todos los errores, ciertos problemas complejos permanecerían, como: las interacciones desfavorables entre distintos medicamentos recetados a un mismo paciente por distintos médicos; medicamentos recetados para usos no aprobados por la Food and Drug Administration (FDA, Administración de Alimentos y Medicamentos); y un sistema imperfecto para la prueba de medicamentos nuevos que permite la comercialización de productos que luego resultan tener efectos secundarios perjudiciales.
Además, se supone que los medicamentos están diseñados para atacar un problema médico específico, pero rara vez lo logran. “Afectan a muchos órganos”, afirma Schiff. “Son moléculas muy complejas que ingresan en sistemas de órganos también muy complejos del cuerpo humano”.
Esto es particularmente cierto en el caso de los adultos mayores. “A medida que envejecemos, se producen cambios en todos los sistemas de órganos, y estos pueden afectar el modo en que los medicamentos son procesados en el organismo”, señala Mary Ann Zagaria, consultora farmacéutica de Norwich, Nueva York, y parte del directorio de la Commission for Certification in Geriatric Pharmacy (en inglés) (Comisión de Certificación para Farmacia Geriátrica). “Un régimen medicamentoso que era apropiado para una persona a los 60 años, no necesariamente es bien tolerado a los 70 u 80”.
Según los Centers for Disease Control and Prevention (en inglés) (CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), más del 75 % de los estadounidenses mayores de 60 años toma dos o más medicamentos recetados, y un 37 % toma, al menos, cinco. Sin embargo, las personas mayores muy raras veces son incluidas en pruebas clínicas, que prueban la seguridad y efectividad del medicamento.
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