González encuentra motivación en sus propios frenéticos años de trabajo y excesos, seguidos de una difícil lucha para librarse del alcohol. Nacido en Cuba, hijo de padres ricos exiliados, conoce bien los desafíos que enfrentan los adictos. "Mi familia ha producido vino desde 1835. Me resultaba muy difícil lograr mantenerme sobrio", afirma. "Crecí rodeado de alcohol; es como si pasaras tu vida oyendo que el agua destilada es buena para ti y, de pronto, un día alguien te dice que te hace mal".
"Cuando me gradué en Derecho, recobré la sobriedad. Fui a un centro de tratamiento que salvó mi vida", sostiene. "Pero sólo fue un curso intensivo de recuperación de 30 días". Pronto descubrió que mantenerse sobrio exige más tiempo. Para llenar ese vacío, estableció su primera residencia para la recuperación en 1990. La pieza central de las cinco González Recovery Residences es una enorme mansión, del tipo de las de la época de las grandes plantaciones, ubicada sobre las márgenes del Indian River. La residencia está situada allí donde un joven y alocado González festejaba con toneles de cerveza. Ahora, luego de mantenerse sobrio por 21 años, afirma: "Lo que intenté hacer fue crear residencias limpias y cómodas donde los adictos en recuperación no sientan que perdieron las comodidades de sus vidas, donde puedan vivir con dignidad".
Una de las residentes, una profesional latina de 50 años, ha florecido en este período de recuperación extendido. Las residencias, dice, brindan el "entorno seguro y estructurado" que necesitaba para "ser consciente de mis sentimientos mientras asisto a reuniones, me ejercito, como de forma saludable y estoy en compañía de otras personas afines a mí". Los residentes siguen las pautas de los clásicos programas de 12 pasos, que incluyen un procedimiento para ayudar tanto a los adictos como a las personas con trastornos de comportamiento en proceso de recuperación.
"Boris se ha propuesto vivir los 12 pasos, y parte de ello significa dar de sí mismo todos los días", dice la paciente, que pidió no usar su nombre, según las tradiciones de los programas de 12 pasos. Dar de sí mismo significa compartir sus conocimientos, experiencia y estrategias de supervivencia. "Él comprende que es una enfermedad que debe tratarse, y ofrece a sus clientes el acceso a las herramientas que les permitan vivir sin sustancias que alteran la mente… Hay una gran necesidad de lugares como éste".
Las residencias de González son un salvavidas para los adictos y para sus seres queridos. La adicción, observa González, afecta a la mayoría de las familias. "Hay tanta gente que no logra mantenerse sobria", dice. "La sociedad está pretendiendo detener una hemorragia con una curita".
Él invita a otros a seguir su ejemplo. Si los empresarios y otros segmentos de la sociedad participaran para encontrar soluciones, dice, habría menos "recaídas". Mientras tanto, ayuda a un adicto a la vez.
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