In English | Leyes de paridad, como la Mental Health Parity and Addiction Equality Act of 2008 (Ley de Paridad de Salud Mental y la Equidad de las Adicciones del 2008), de Paul Wellstone y Pete Domenici, obligan a los planes de seguro de salud grupales a cubrir atención de salud mental y problemas de abuso de drogas de la misma manera que lo hace con los problemas médicos.
Pero puede ser difícil garantizar que un paciente tenga la cobertura necesaria para su recuperación, dice Elizabeth Hill, directora clínica del Centro de Recuperación Blake de la Carrier Clinic, un centro de tratamiento de salud mental y comportamiento de Belle Mead, Nueva Jersey.
Las compañías de seguro a menudo incluyen letra chica en las pólizas, que indican que cubrirán el tratamiento sólo cuando sea médicamente necesario, una condición que puede ser subjetiva, dependiendo de la opinión del médico, asegura.
Las proyecciones indican que la adicción entre adultos mayores de 50 años se duplicará, pasando del promedio anual de 2,8 millones de personas en el 2006 a 5,7 millones en el 2020. Eso hace de la cobertura de adicciones una cuestión de creciente urgencia.
Para asegurarse la mejor cobertura posible dentro de su actual plan, aquí tiene siete medidas fundamentales:
1. Verifique su póliza. La pregunta de qué es lo que exactamente está cubierto comienza con la póliza misma. Asegúrese de tener su póliza o la cartilla de beneficios y leerla cuidadosamente, dice el Dr. Fred Berger, director médico del Scripps McDonald Center de La Jolla, California. Las pólizas pueden otorgar beneficios dentro y fuera de la red de cobertura, los que se cubren a niveles diferenciados dependiendo de los acuerdos entre el asegurador y las instituciones que brindan el tratamiento. Además, algunas instituciones no aceptan seguro y exigen un pago adelantado, dejando que sea el paciente quien deba tramitar el reintegro por parte de la compañía de seguros. Berger agrega que la cobertura de Medicare para programas de desintoxicación hospitalaria es “normalmente muy buena”.
2. Comprenda las opciones de tratamiento. No todos los tratamientos son igualmente efectivos, ni igualmente cubiertos por los planes de seguro, dice Mandie Conforti, Licensed Clinical Social Worker (LCSW, Licenciada en Trabajo Social Clínico) y asesora de Towers Watson, una consultora en recursos humanos y gestión de riesgos de Chicago, Illinois. Dice que antes de que las empresas de medicina prepaga se volvieran corrientes, mucha gente optaba por las permanencias largas y totalmente reintegradas en instituciones de tratamiento en California o Florida. Sin embargo, estas empresas comenzaron a cuestionar esa opción, ya que los disparadores de la recaída se encuentran normalmente en el hogar. Debido a ello, dice, muchas cubren el tratamiento ambulatorio que guía a los pacientes en el proceso de mantenerse libre de drogas en su entorno hogareño. Además, los programas de tratamiento en hospitales pueden ser cubiertos de manera diferente que los programas de tratamiento residencial, dice. Por último, asegúrese de preguntar y cumplir cualquier requisito para autorizaciones, precertificaciones o derivaciones.
3. Verifique las afecciones subyacentes. Las afecciones médicas subyacentes, como alta presión arterial, cardiopatía o dolor crónico, pueden agregar costos y riesgo al tratamiento por abuso de drogas, y necesitan ser incluidas en el programa de tratamiento, dice Berger. Dependiendo de la situación, esos problemas subyacentes pueden requerir tratamientos más intensivos que otros casos, añade.
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