5. Hemorragia abdominal
La hemorragia que comienza en el estómago, esófago, intestino delgado o colon
Síntomas: Una baja de la presión arterial y aumento del ritmo cardíaco inexplicables pueden indicar una hemorragia interna, al igual que la sensación de desvanecimiento, debilidad y dificultades para respirar. Los síntomas pueden incluir vómitos y materia fecal oscura o con sangre. El derrame de sangre dentro de la pared de la cavidad abdominal puede causar dolor y rigidez en el estómago.
Se confunde con: La hemorragia interna es muy difícil de diagnosticar en la unidad de cuidados intensivos porque muchos pacientes ya están débiles y mareados y las fluctuaciones en la presión arterial y en el ritmo cardíaco pueden ser síntomas de diversas afecciones.
Exámenes de diagnóstico: Los análisis de sangre pueden indicar baja cantidad de glóbulos rojos o anemia. También se puede detectar la hemorragia con una muestra de materia fecal. La endoscopía, angiografía, tomografía computarizada y los estudios de medicina nuclear pueden ayudar a los médicos a detectar el origen de la hemorragia. Si el paciente ya tiene colocado una sonda gástrica, el personal médico puede tomar una muestra de los fluidos en el estómago.
Tratamiento: Los médicos pueden colocar un clip en un vaso sanguíneo sangrante o usar calor, corriente eléctrica o láser para detener la hemorragia. En algunos casos es necesaria una cirugía.
¿Qué puede hacer?
Dado que los pacientes gravemente enfermos a menudo no pueden comunicarse claramente, los parientes pueden ser cruciales para ayudar a los médicos a resolver la incógnita del diagnóstico.
En primer lugar, procure conocer la historia clínica de su ser querido. En especial los pacientes mayores, quizás no puedan indicar los medicamentos que toman ni recuerden su historia clínica — y mucho menos la de su familia—. Los médicos pueden "poner los ojos en blanco" cuando un pariente trae hojas sueltas o una bolsa llena de medicamentos de su ser querido, afirma Winters, pero en el momento de realizar un diagnóstico complicado, cualquier información puede resultar "increíblemente valiosa".
En segundo lugar, dice Newman-Toker, tenga lista su "historia". Al llegar al hospital, se les pide a los pacientes y parientes que expliquen lo sucedido. Nunca dé por sentado que el enfermero de la sala de emergencia le ha transmitido todos los detalles al médico de la unidad de cuidados intensivos. Esté al tanto del problema, incluido el momento en que comenzaron los síntomas y lo que se ha hecho hasta llegar al hospital.
En tercer lugar, procure interrogar al médico con el fin de determinar "si el médico está pensando claramente o no", dice Newman-Toker. A pesar de que la mayoría de los legos en la materia no tienen los conocimientos médicos suficientes como para criticar al médico, "pueden analizar en qué medida el médico demuestra curiosidad, meticulosidad y atención".
Por último, si siente que algo no está bien, "presione a los médicos para que sigan investigando", afirma Winters. Cuando los parientes se preocupan por sus seres queridos, los médicos suelen ahondar más allá de sus primeras conclusiones para alcanzar el diagnóstico correcto.
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