- Calidad de vida. Algunas mujeres encuentran mayor seguridad cuando se realizan exámenes preventivos más seguidos. Eliminan la ansiedad de ser llamadas para repetir una mamografía debido a alguna imagen sospechosa. Sienten alivio al descubrir que están sanas. Las mujeres que reciben la noticia de que podrían tener cáncer de mama se encuentran bajo mucha presión. Un estudio reciente publicado en el British Journal of Surgery indicó que algunas mujeres que recibieron resultados de falsos positivos estuvieron preocupadas durante al menos un año. Es difícil calcular el efecto emocional de una mamografía, indica Kerlikowske, pero los médicos deberían considerarlo al recomendar una mamografía preventiva.
Personalice su programa de mamografías preventivas
Una mujer, que consulta a su médico, puede personalizar su propio programa de mamografías preventivas. Podría, por ejemplo, optar por hacerse una mamografía a los 40 años y luego, si tiene una densidad baja o promedio y no tiene otros factores de riesgo, podría esperar hasta los 50 para comenzar a examinarse periódicamente, según Kerlikowske. O las mujeres de más de 50 años de edad con baja densidad mamaria y sin otros factores de riesgo pueden decidir hacerse mamografías cada cuatro o cinco años.
Un enfoque informado al control del cáncer de mama requiere más que contar las velitas de una torta de cumpleaños. “Las mujeres tienen que contar con más conocimiento sobre sus propios riesgos para que puedan tomar sus propias decisiones”, indica Marcus Reidenberg, M.D., internista del Weill Cornell Medical College, de Nueva York.
Nissa Simon es escritora independiente y vive en New Haven, Connecticut.
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