Condiciones

Osteoartritis: 7 cosas que debes saber

Cómo aliviar el dolor en las articulaciones sin someterte a la cirugía.

2. Se están desarrollando pruebas de detección precoz

A pesar de la prevalencia de la osteoartritis, con frecuencia la enfermedad recién se diagnostica en los estadios avanzados.

No existe una prueba de diagnóstico aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) para la osteoartritis, lo que significa que no puede ser diagnosticada con un análisis de sangre.

Si bien es posible ver el cartílago mediante una resonancia magnética o un ultrasonido, es difícil detectar los sutiles cambios que sufre el tejido blando en las fases más tempranas de la enfermedad.

“Muchas veces, la gente no acude al médico hasta que siente dolor, y para cuando hay dolor, la enfermedad ya está en sus estadios más avanzados y se ha perdido mucho cartílago”, explica Roman Krawetz, profesor asistente del McCaig Institute for Bone and Joint Health de la University of Calgary.

Para ayudar a detectar a los pacientes con osteoartritis en sus etapas iniciales, los investigadores de la University of Calgary están desarrollando una prueba que identifica los marcadores de la inflamación en la sangre o el fluido sinovial de la articulación. La detección precoz, afirma Krawetz, podría ayudar a los pacientes “a cambiar sus hábitos y contribuir a moderar el avance de la enfermedad”.

3. Puede vislumbrarse la posibilidad de contar con tecnología para detener el avance de la enfermedad

Aunque durante mucho tiempo se consideró que la osteoartritis era una enfermedad del cartílago, los investigadores de Johns Hopkins University descubrieron que el hueso debajo del cartílago reacciona al daño y forma hueso nuevo. El crecimiento de este nuevo hueso no deseado estira aun más el cartílago y acelera su deterioro.

La investigación, publicada en línea el 19 de mayo del 2013 en la revista Nature Medicine halló que al inyectar un beta inhibidor —llamado receptor del factor de crecimiento Tipo I— en el hueso, se podía detener ese crecimiento anormal.

“No existe cura para la osteoartritis, y los tratamientos se centran en el alivio de los síntomas y en mantener la función de las articulaciones”, comenta la Dra. Rebecca Manno, profesora asistente de Medicina en la división de Reumatología del Johns Hopkins. “El objetivo de la investigación actual sobre la osteoartritis es encontrar un tratamiento que altere el proceso de la enfermedad”.

Los investigadores están desarrollando una prueba clínica, y prevén comenzar a reclutar a pacientes participantes en el 2014.

4. El ejercicio es una de las mejores opciones de tratamiento

Las personas que sufren de osteoartritis a menudo se muestran escépticas ante la idea de recurrir al ejercicio para reducir el dolor. Muchas personas con osteoartritis han sufrido mayor dolor cuando han elevado sus niveles de actividad, y esta es la razón por la que Manno describe el ejercicio en pacientes con osteoartritis como “una espada de doble filo”.

“Cuando dejas descansar la articulación, es común que sientas menos dolor”, explica, pero la inactividad, con el tiempo, puede conducir a un malestar más intenso.

Por otro lado, el ejercicio refuerza los músculos que rodean la articulación, lo que, a la larga, ayuda a reducir el dolor. De hecho, según un estudio publicado en el 2012 en la revista Musculoskelatal Journal of Hospital for Special Surgery, adultos mayores informaron una mejoría de su desempeño físico y una disminución del dolor después de haber participado en un programa de ejercicios.

Además, el ejercicio libera endorfinas, que moderan el dolor y ayudan a los pacientes con sobrepeso a adelgazar y reducir la presión sobre las articulaciones, agrega Hochberg.

Para alentar a los pacientes a aumentar la actividad gradualmente, Manno les indica que empiecen “lento y a baja intensidad”, con ejercicios de bajo impacto durante intervalos cortos, aunque al principio sean apenas cinco minutos. A medida que los músculos se tonifiquen, los intervalos se irán extendiendo.

Tal vez sientas “una pequeña molestia cuando empieces a hacer ejercicio, pero desaparecerá con el tiempo”, explica. Por supuesto, si sientes dolor intenso o alguna limitación en el uso de la articulación, detente de inmediato y consulta con un médico.

Los ejercicios de bajo impacto, como la natación, la gimnasia aeróbica en el agua, la caminata o el ciclismo son los que menos presión ejercen sobre las articulaciones. El yoga también ha probado ser beneficioso para aplacar el dolor de la osteoartritis y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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