2. Ojos secos
Por qué se produce: Cuando se es joven, las lágrimas tienen los componentes necesarios para cubrir completamente el ojo. Al envejecer, las lágrimas pueden perder su capacidad para lubricar todo el ojo. “Las lágrimas tienen tres capas: una de proteínas, una de grasa y una de agua”, dice Tanchel. “Si cualquiera de esas capas sufre alguna alteración y no funciona como debiera, se produce el síndrome del ojo seco”. Puede sentirse sequedad y picazón en el ojo, o puede que llore excesivamente para compensar un desequilibrio lagrimal. Los medicamentos para la presión, los antihistamínicos, los diuréticos, la terapia de reemplazo hormonal y algunos antidepresivos también podrían provocar este problema, al igual que el uso de ventiladores de techo.
Las mujeres posmenopáusicas también tienden a desarrollar disfunción de las glándulas de meibomio. Las glándulas de meibomio, ubicadas en los párpados, producen la capa grasa o lipídica de las lágrimas. Si esa grasa se reduce, el paciente experimentará sequedad ocular. “Es muy común que las mujeres, después de los 40 años, tengan disfunción de las glándulas de meibomio o blefaritis (inflamación de los párpados)”, explica Jen Galbraith, O.D., optómetra de Harrisburg, Pensilvania. “Otra forma de sequedad ocular que suele diagnosticarse erróneamente es el lagoftalmos, que se produce cuando el paciente no puede cerrar el ojo por completo”. A menudo, estos pacientes duermen con los ojos ligeramente abiertos, por lo que estos se les resecan. “Es común que no se diagnostique”, agrega Galbraith, “pero es fácil de tratar”.
Cómo solucionarlo: Pruebe con lágrimas artificiales de venta libre. Si eso no funciona, considere Restasis, una gotas recetadas que ayudan a que el paciente produzca sus propias lágrimas. Si su sequedad ocular es provocada por medicación, cambiar de medicamento puede ayudar. Los antibióticos con base de tetraciclina pueden usarse para tratar esta afección, según Cory M. Lessner, M.D., director médico y propietario del Millennium Laser Eye Center, de Sunrise, Florida. Una última alternativa es la oclusión puntal, que implica la colocación de diminutos tapones en el conducto lagrimal, para que las lágrimas drenen más lentamente.
Señal de alerta: La sequedad ocular repentina puede indicar un deterioro de la glándula lagrimal o una obstrucción del conducto lagrimal, que puede deberse a una infección, a un tumor, o a la cicatrización o hinchazón provocadas por un golpe en el ojo. Los tratamientos van desde los masajes en el área afectada (su médico puede explicarle cómo hacerlo) hasta la cirugía, e incluso la colocación de una sonda que abra el conducto.
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