Marion Nestle, profesora de nutrición y salud pública en New York University, provee otro enfoque adicional al misterio del consumo de sal. Ella dice que una parte de la población es susceptible a la sal, por lo que al bajar su consumo, se reduce la presión arterial. Pero otro porcentaje de la población, probablemente mayor, puede ingerir alimentos salados sin afectar su presión arterial. En otras palabras, no existe una respuesta única para todos los casos.
No obstante, la doctora Elena Kuklina, de la división de enfermedades del corazón y prevención de derrames cerebrales de los CDC, insiste que "un consumo reducido de sodio beneficia a casi todas las personas".
Kuklina, quien es autora de un reciente estudio de los CDC sobre la interacción entre el potasio y el sodio, dice que los estadounidenses de 50 años o más, "incluso aquellos con niveles de presión arterial normal", no deben consumir más del máximo recomendado por el Gobierno, de 1.500 mg de sal por día.
"Ingerir menos sodio y más potasio puede ayudar a prevenir o controlar la hipertensión", dice ella.
Para asegurarse de que los estadounidenses mayores ingieran suficiente potasio en sus dietas, ella recomienda que coman alimentos frescos, altos en potasio, tales como la espinaca, uvas, zanahorias y papas.
O piense sobre esto: Cocine alimentos preparados en casa y coma menos afuera. Esa es una manera fácil de reducir la cantidad de sal que ingiere sin sacrificar el sabor.
Candy Sagon escribe sobre temas de salud y alimentos para AARP Bulletin y en su blog, HealthyCandy.
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