P: Eso es correcto. Entonces, si sus hijos recurren a ustedes, ¿en quiénes se apoyan ustedes?
JB: Perdí a mi madre hace dos años, durante la campaña, pero tengo cuatro hermanas y me apoyo en ellas. Tengo grandes amigos. Tengo a la hermana de Joe y somos muy unidas. Y Joe es, realmente, la persona a quien recurro. Y nuestro personal, que realmente son amigos. Son mujeres que apoyan a otras mujeres, algo verdaderamente importante.
P: Muchas mujeres no cuentan con esa clase se apoyo. ¿Creen que esto explica por qué son tan pocas las que se postulan para la presidencia?
MO: Pues, es algo en lo que tenemos que trabajar: en renovar el respeto y el valor del servicio público. Creo que el cinismo en el que naturalmente caemos con respecto al gobierno tiene que ver con que una mujer decida o no hacer el sacrificio que ello demanda. Es decir, Joe se ha sacrificado a lo largo de su carrera y ha necesitado de una pareja sólida y firme a su lado. Si una mujer ocupa ese rol, necesita ese mismo socio firme. De modo que hay personas que tienen que sopesar todas estas cosas.
JB: Y necesitamos tanta más diversidad, racial y cultural. Necesitamos mujeres que reflejen mejor la estructura social de nuestra sociedad.
P: ¿Alguna de ustedes estaría dispuesta...?
MO: La respuesta es NO. Punto y aparte.
JB: No. Somos categóricas.
P: Eso fue bastante terminante. ¿Por qué?
JB: Nunca existió el deseo. Nunca quise postularme.
MO: Creo que una razón por la que Jill y yo estamos cómodas y felices es que estamos haciendo lo que va con nosotras. Y lo que aprendí como mujer que está madurando, que está envejeciendo, es que uno tiene que saber quién es. Y nunca fui ni quise ser una política.
JB: Nunca asistí a un curso de ciencias políticas. (Risas)
P: ¿Qué aprendieron la una de la otra?
JB: Michelle es, verdaderamente, una gran amiga y una mujer fuerte. Me encantó cuando ayer abrí el periódico y la vi bailando con los niños para la campaña Let’s Move! Tiene una energía tan positiva, y está marcando una diferencia.
P: Usted le lleva unos pocos años a la Sra. Obama. ¿Le ha dado algún consejo acerca de cómo vivir la vida después de los 50?
JB: ¡Por favor! (Risas)
MO: Déjeme decirle algo. Jill le da a lo que sea que signifique envejecer un elevado nivel de gracia y emoción. Jill es inteligente, es encantadora, es hábil. Tiene un matrimonio sólido. Y los vínculos que desarrolló con todos sus hijos son verdaderos. Creó una familia real en el medio de Washington D.C. Se las arregló para mantener ese equilibrio y seguir con los pies sobre la tierra.
P: De eso se trata AARP.
MO: ¡A eso me refiero! Jill y yo tenemos una diferencia de edad, pero al ver lo que ella está haciendo a su edad, siento que todavía tengo tanto más para hacer. Y eso es lo lindo de todo esto: las mujeres maduras están demostrándonos que todo se pone aun mejor si se tienen las cosas claras y se mantiene la salud, cosa que Jill hace. Ella sale a correr regularmente, se alimenta bien, es activa y está comprometida. Si llego a la edad de Jill en el mismo estado en el que está ella, me sentiré feliz.
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