P: Sin embargo, ambas están desempeñando muchos roles: madre, abuela, profesional, sustituta de su marido.
JB: Pues, desempeñamos roles exclusivos. Y, realmente, no creo que haya ninguno que quiera dejar. Obviamente, no quiero dejar la docencia. De modo que creo que estamos bendecidas por poder hacer lo que estamos haciendo.
MO: Yo lo veo así: si uno está sano, Dios mediante, la vida es larga. Y hay momentos en los que te sacrificas y haces cambios que son necesarios para que las cosas importantes se hagan, ya sea educar a los hijos, seguir una carrera que amas o sacrificarte por tu esposo que está haciendo algo importante. Creo que a lo largo de toda mi vida he transigido un poco, me he sacrificado otro, y he equilibrado ambas cosas. Y cuando se logra eso, todavía queda otra temporada completa para atender mis deseos y necesidades. Pero, en este momento, esto es un honor y un privilegio. Y creo que nuestro objetivo es ser inteligentes y estratégicas, de modo que lo que hagamos tenga un impacto positivo.
P: ¿A qué parte del trabajo se han acostumbrado con el correr de los meses, a pesar de que creían que no les agradaría?
JB: ¡A hablar! Nunca tuve la costumbre de hablar. Siempre dije que Joe es el orador de la familia. He asistido a eventos y hecho trabajo voluntario, pero nunca fui la oradora. Y, ahora, eso ha cambiado por completo para mí.
MO: Para mí, es el tener que compartir a mi esposo con el mundo. A veces uno se vuelve un poco egoísta. Pero cada vez que me irrito o me siento un poco sola o cansada, sólo pienso que es nuestro deber. Estos hombres están sirviendo al país de una manera espectacular, y lo están haciendo con dignidad y calma.
P: ¿Qué hay de su madre? ¿En qué medida continúan dependiendo de ella?
MO: Oh, ella es nuestra base de apoyo. Lo es. Es la matriarca que nunca se siente demasiado presionada por todo esto y eso ayuda. El presidente es Barack, su yerno. Y yo soy Michelle, su hija. Y lo más importante en el mundo es asegurarse de que ninguno de los dos fastidiemos a sus nietas. [Risas]
JB: Y ella estaba allí, esta mañana, en el Día de los Abuelos.
MO: En el Día de los Abuelos, en la escuela de nuestros hijos. Es esa conexión intergeneracional que es fundamental. Creo que para muchas mujeres que están desempeñando muchos roles, tener a esa mamá o papá que pueden dar ese amor incondicional que sólo los abuelos pueden brindar —que pueden permitir que los límites se corran lo suficiente como para que los niños se sientan amados y, al mismo tiempo, seguir aferrados a lo que es importante, porque les preocupa muchísimo asegurarse de que sus nietos sean personas decentes—, lo es todo. Pero Jill también está haciendo eso, y se ve fabulosa. Jill es abuela.
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