El politólogo Vicente Torrijos, de la Universidad del Rosario, en Colombia, dijo que el asilo otorgado a Assange proporciona a Correa "una gigantesca cortina de humo con la que él pretende ocultar la forma en que trata a la prensa en su país".
Torrijos calificó la decisión de Correa como una especie de "pragmatismo propagandístico" que funciona bien entre las personas a las que les gusta ovacionar a quienes se enfrentan a Estados Unidos y los aliados de Washington.
Estas personas han sido muy importantes en la elección de gobernantes izquierdistas en Sudamérica en la última década, a medida que la influencia estadounidense se ha desvanecido.
Marta Lagos, directora de la firma encuestadora Latinobarometro, con sede en Chile, dijo que le parece extraordinaria la manera como Correa aprovechó la oportunidad para convertirse en adalid de la soberanía de las pequeñas naciones hartas con la a veces imperiosa intromisión de Estados Unidos en América Latina.
Esta intromisión quedó exhibida en 2010 cuando WikiLeaks difundió un cuarto de millón de mensajes que diplomáticos estadounidenses habían enviado a Washington.
"Se agrandó el mundo", dijo Lagos. "Son muy pocas las veces en que un país emergente subdesarrollado como Ecuador iba a cometer un acto político internacional de esa potencia".
Correa conoció a Assange en mayo, a través de una conexión por video de larga distancia, cuando el australiano lo entrevistó para su programa de televisión financiado por el Kremlin.
"Sus WikiLeaks nos han hecho más fuertes", le dijo Correa a Assange en aquella ocasión, en la que le dio la bienvenida al "club de los perseguidos".
Un mes más tarde, Assange se encontraba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.
Uno de los mensajes difundidos por WikiLeaks llevó a Correa a expulsar en 2010 al embajador estadounidense por supuestamente haber dicho que un jefe policial ecuatoriano era corrupto y sugerir que el presidente se hacía de la vista gorda.
Correa ha desdeñado a los prestamistas internacionales respaldados por Washington y se ha aislado de los capitalistas internacionales, al tiempo que ha cortejado a Rusia, Irán y China. El gigante asiático es ahora la principal fuente de préstamos para Ecuador y compra la mayor parte del crudo que produce el país sudamericano.
En Ecuador, los analistas no creen que acoger a Assange tenga mayores efectos sobre la alta popularidad de Correa. Sus índices de aprobación están por encima del 70%, debido en gran parte al generoso gasto destinado al bienestar social.
En el exterior el panorama es diferente.
"Es difícil ver cómo Correa pueda resultar ganador", dijo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, una organización no partidista con sede en Washington. "No hay ganancias, sólo pérdidas potenciales".
Adam Isacson, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, dijo que estaba sorprendido por la medida.
"Las relaciones diplomáticas de Ecuador con Europa, especialmente con el Reino Unido, están en peligro de colapsar", señaló.
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Los periodistas de The Associated Press Gonzalo Solano en Quito, Ecuador; Michael Warren en Buenos Aires, Argentina; y Vivian Sequera en Bogotá, Colombia, contribuyeron a este despacho.
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