Añadió que Ecuador agotó todas las instancias para buscar garantías que no se lo extradite a otros países "se puso a disposición la embajada para que se lo interrogue, Julian Assange siempre quiso responder a la indagación ... pero se lo quería extraditar ... después de casi dos meses de analizar en profundidad las bases del pedido de Julian Assange, el contexto jurídico ... el gobierno soberanamente decidió otorgarle el asilo".
Correa, de 49 años, sabía que su proceder podría ofender profundamente a Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia y probablemente a la Unión Europea.
También sabía que estaría incitando represalias comerciales y políticas en perjuicio de su pequeño país exportador de petróleo, de 14 millones de habitantes.
Esas represalias todavía no han ocurrido, pero el conflicto apenas comienza.
Gran Bretaña dijo que negaría a Assange el salvoconducto para que se marche del país. Suecia, que pretende a Assange para interrogarlo sobre las denuncias de conducta sexual indebida, citó al embajador de Ecuador para presentarle una protesta formal.
Conceder asilo al responsable de la mayor difusión de secretos filtrados de Estados Unidos en la historia parecía algo demasiado tentador para que Correa se resistiera.
Con la medida, Correa reivindica su autoridad moral y logra que lo asocien con quien es considerado por sus seguidores como el Robin Hood de la era digital, alguien que lucha contra los abusos de los grandes gobiernos y de las grandes corporaciones, y quienes creen que la solicitud de extradición sueca es un pretexto para enviar a Assange a Estados Unidos.
El legislador demócrata Eliot Engel, miembro importante en la subcomisión del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, se ha entrevistado con Correa en diversas ocasiones y considera que el mandatario es consciente de la apuesta que ha hecho.
"El es muy inteligente y esta decisión no la tomó en el vacío", dijo Engel. "El motivo sería más o menos pasar a encabezar el grupo que le mete el dedo en el ojo a Estados Unidos", agregó.
Engel se refería a la alianza que integran Bolivia, Nicaragua, Argentina, Venezuela y Cuba. De hecho, la isla caribeña solía ser el principal destino latinoamericano para las personas que huían de la persecución de la justicia norteamericana y europea.
"(El asilo) no se debió simplemente a que Julian Assange deba quedar en libertad o porque no se le deba perseguir", dijo Engel sobre Correa. "Si este fuera el caso, ¿por qué persigue a sus propios periodistas?", agregó.
Correa fue el motivo por el cual el director del principal diario de oposición en Ecuador buscó asilo a principios de año y se escondió durante 14 días en la embajada de Panamá en Quito cuando la Corte Suprema ecuatoriana ratificó un fallo por difamación contra ese ejecutivo y otros editores.
Correa concedió después el perdón a los inculpados y condonó la indemnización por 42 millones de dólares reclamada al diario, aunque grupos que defienden la libertad de prensa y los derechos humanos afirman que el mandatario sigue siendo una amenaza a cualquier expresión que le desagrade.
El presidente también ha aprovechado las restricciones a la propiedad de medios que decretó un Congreso leal a él para amordazar a la prensa propiedad de la oposición, a la que acusa de corrupta y de pretender destruirlo.












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