RAMON GORDO, Cuba (AP) — La finca de Juan Alonso no cambió mucho en sus 74 años de vida y conserva las rústicas casas de madera rodeadas de palmas, en medio de montañas de exuberantes de vegetación que contrastan el azul de los cielos despejados.
Sin embargo algo desentona en el paisaje y lo pone de lleno en el siglo XXI: los techos de las modestas viviendas de la parcela de 60 hectáreas tienen unos brillantes paneles solares, los mismos que cambiaron las vidas de Alonso y su familia.
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"Imagínese uno trabaja el campo el día entero y al llegar a la casa tiene que hacer a tientas las cosas con una chismosa (farol) de gas, con una tea para alumbrar el patio de noche", explicó Alonso, mientras describía las décadas de su vida en las que pasó sin luz eléctrica y mostraba a los visitantes el aparato de televisión y el DVD de la familia.
Cuba se siente orgullosa de estar usando energía alternativa para llevar electricidad a localidades aisladas como Ramón Gordo, a 150 kilómetros de La Habana.
Unas 2.000 escuelas y al menos 400 hospitales tienen también paneles solares en regiones rurales que no forman parte de la red eléctrica nacional y brindan un servicio social inestimable en las comunidades apartadas.
Pero los expertos afirman que esta isla famosa por su sol y la brisa marina que la envuelve, tanto como por la escasez crónica de electricidad, podría estar haciendo mucho más a nivel nacional y aprovechando una oportunidad dorada de reducir su dependencia de petróleo a precios subsidiados procedente de Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez, gran amigo de Cuba, combate un cáncer.
Es vital que Cuba expanda sus horizontes en el campo energético "para no quedar a la merced de cambios políticos en la región que la puedan afectar adversamente", declaró Judith Cherni, experta en energía alternativa del Centro de Políticas Ambientales del Imperial College de Londres.
La necesidad de buscar fuentes de energía alternativa se hizo más imperiosa el mes pasado, cuando la firma española Repsol dijo que no había encontrado petróleo tras excavar un pozo de aguas profundas frente en la zona cubana del Golfo de México.
El anuncio fue un duro golpe para los cubanos, que esperaban localizar las importantes reservas de crudo en esa región y que ayudarían a impulsar la economía de la isla. La exploración, no obstante, continúa.
A pesar de que Fidel Castro advirtió que se gesta una catástrofe global debido al cambio climático y de todos los esfuerzos realizados en la isla, el director de energías renovables del Ministerio de la Industria Básica, Manuel Méndez, informó recientemente que Cuba genera apenas el 3,8% de su electricidad de estas fuentes alternativas, un porcentaje ínfimo incluso a nivel regional y muy por debajo de los líderes en ese campo en el mundo.
En la República Dominicana, donde una ley del 2007 concede beneficios impositivos a quienes inviertan en fuentes alternativas, el 14% de la electricidad consumida es renovable y en Alemania, a la vanguardia en este terreno, el 20% de la energía se deriva de fuentes renovables, mayormente el viento.
La realidad en la Cuba de hoy es que la energía solar y eólica se usa exclusivamente para consumo local y no se hizo muchos esfuerzos para incorporarla a la red de suministro eléctrico nacional, alimentada sobre todo por combustibles fósiles. Los científicos consideraron que el país no tiene la preparación ni los fondos para dar ese paso y en la región abundan los ejemplos que Cuba podría imitar.
Las naciones centroamericanas están usando instalaciones hidroeléctricas para generar electricidad a partir de los ríos. Varias naciones caribeñas están aprobando leyes que estimulan la inversión extranjera en fuentes de energía renovables y en numerosos sitios están floreciendo parques de energía solar o eólica.
"Poseer recursos naturales aptos para la generación de energías es una gran suerte pero ello sólo no es suficiente para generarla", comentó Cherni.
Otro obstáculo para producir más energía de fuentes renovables es una mentalidad muy arraigada que asocia el desarrollo de la nación con el petróleo.
Todavía está fresco aquí el recuerdo del "período especial" de la década de los 90, cuando la economía de la isla se desmoronó tras la disolución de la Unión Soviética, dando paso a años de privaciones, apagones prolongados y escasez de combustibles. La gente usaba bicicletas para ir al trabajo mientras los autos permanecían estacionados, con los tanques vacíos.
Para hacer frente a esta situación, Cuba comenzó a instalar los primeros paneles solares, creó pequeñas plantas hidroeléctricas y extrajo gas de excrementos de animales.
Pero luego de la elección de Chávez en 1998 en Venezuela, un país petrolero, Cuba se volcó nuevamente hacia los combustibles fósiles aprovechando la aparición de un benefactor y aliado ideológico dispuesto a ayudar a resolver la escasez de electricidad.
Actualmente Caracas aporta la mitad del petróleo que necesita Cuba y envía unos 100.000 barriles diarios a la isla en términos muy ventajosos gracias a un convenio de cooperación, mientras Cuba ofrece a la nación sudamericana médicos y asesores técnicos.
"Cuba es una país dependiente del petróleo, sí, pero además la cultura de sus dirigentes y técnicos, la del ciudadanos común es la del combustible fósil", explicó a la AP, Alejandro Montesinos, un experto de la organización Cubasolar, la ONG más importante de la isla en energías renovables.
El temor es que se interrumpa el suministro de petróleo de Venezuela si Chávez tiene que dejar el gobierno por sus problemas de salud o si es derrotado en las elecciones.
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