Pero aún queda más por hacer para prepararse para el cambio demográfico de México, indica Kapteyn. Por ejemplo, el sistema de pensiones del país debe fortalecerse.
Actualmente, los trabajadores mexicanos aportan, a través de su trabajo, a un sistema nacional de salud y jubilación llamado Instituto Mexicano del Seguro Social. También pueden optar por un plan de inversión privado.
"Tenemos un sistema de ahorros para la jubilación que consiste en cuentas para cada trabajador, que se administran con mucho cuidado", explica Calderón, de 49 años. "Esto permitirá que la gente viva con dignidad cuando se jubile". A nivel personal, Calderón planea, después de terminar su mandato en el 2012, trabajar, tal vez como consultor o en alguna universidad, escribir mucho y, finalmente, participar de ese plan federal de jubilaciones.
Pero menos de la mitad de los trabajadores del país — y sólo el 16 % de los mexicanos de 60 años o más — participan de ese plan de pensiones, porque la mayoría de la fuerza laboral está integrada por trabajadores "informales", que no pueden acceder al sistema. Muñoz Maldonado, que se desempeñó como ingeniero de sonido en películas antes de jubilarse hace 10 años, fue uno de esos trabajadores informales. Yendo de un proyecto cinematográfico a otro, nunca fue empleado el tiempo suficiente en un mismo lugar como para abrir una cuenta de jubilación.
Para ayudar a los mexicanos que no reúnen los requisitos para participar del sistema nacional de seguro social, el informe AARP/RAND recomienda que México extienda a esos trabajadores la clase de pensión patrocinada por el gobierno que recibe Muñoz Maldonado, hasta que puedan ser incorporados al sistema existente.
En lo que respecta al cuidado de la salud, Muñoz Maldonado, que sufre de diabetes, es más afortunado. Sus cuidados de salud y los de su mujer están cubiertos por el Seguro Popular de México, que subsidia la atención médica según una escala móvil de honorarios. Es el mismo seguro que Calderón está expandiendo para cubrir a todos los mexicanos sin cobertura.
Muñoz Maldonado cuenta con otra ventaja: Consuelo y él pertenecen al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM), una agencia gubernamental que proporciona una gran cantidad de servicios a las personas de 60 años o más, desde descuentos en atención médica y medicamentos hasta capacitación laboral y servicios de colocación. ¿Capacitación laboral? De hecho, aproximadamente el 46 % de los hombres y 15 % de las mujeres de 65 años o más continúan trabajando.
"El fenómeno del envejecimiento es nuevo para el mundo", indica Pilar Torres, funcionaria del INAPAM. "La gente solía morir al poco tiempo de jubilarse. Pero en la actualidad, cuando una persona cumple 60, tiene 20 años o más de expectativa de vida. Hemos estado trabajando para cambiar el concepto de que los adultos mayores se instalan en mecedoras... sin más actividad que mirar televisión o tejer".
Según Muñoz Maldonado, trabajar con el INAPAM ha cambiado su perspectiva. Después de unirse a un centro para adultos del INAPAM, encontró un nuevo entretenimiento — fabricar vitrales — y, según sus palabras, una "nueva vida".
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