Oscar Paredes, el director de la asociación, que ya cerró sus puertas, dijo que conoce a cinco inmigrantes que regresaron a Colombia, República Dominicana o Ecuador a morir de cáncer. Otros tres que él conoció murieron aquí.
"Muchos perdieron sus departamentos por la situación económica y se regresaron a sus paises con sus enfermedades", dijo el ecuatoriano, uno de los líderes en la defensa de hispanos sin papeles que realizaron tareas de limpieza.
Las autoridades federales han insistido hasta ahora en que el cáncer no está relacionado con las tareas de limpieza que se realizaron en la zona, aunque reportes recientes han puesto en entredicho la conclusión.
Muchos hispanos que se encontraban ilegalmente en Estados Unidos trabajaron en la zona cero sin firmar ningún contrato. Los reclutaban contratistas y subcontratistas que repartían panfletos anunciándose o hasta les llegaban a recoger por las calles, aseguran los activistas. La única protección ante el polvo que llevaron muchos trabajadores fue una máscara fina de papel azul. Algunos fueron reclutados específicamente para aspirar o limpiar parte de los sistemas de ventilación de los edificios. Los inmigrantes cobraban en efectivo al final de la semana, formando largas colas para esperar ser pagados.
"Fui allí porque una señora, amiga de mi papá, me dijo que necesitaban gente. Tomé el tren 7 y me planté en el lugar. Ese mismo día empecé a trabajar", dijo Liliana Alemán, una colombiana de 36 años, que sufre problemas gástricos y asma y que trabajó para Maxons Restoration y Milro Incorporated.
Joel Shufro, director ejecutivo del Comité de Nueva York en Salud y Seguridad Ocupacional, dijo que a algunos trabajadores se les dio máscaras con filtro de aire, pero no se les enseñaba cómo usarlas.
Lograr pruebas de que trabajaron limpiando el bajo Manhattan no fue fácil a la hora de buscar cuidado médico o compensación. A veces llevaban camisetas con el nombre del contratista, y si se habían tomado fotos con ellas, los activistas ya podían empezar a ayudarles.
"Algunos no sabían ni para quien trabajaban", dijo Paredes. "Los trabajadores latinos e indocumentados siempre salen como los más perjudicados por la dificultad de comprobar algunos requisitos, en comparación con los ciudadanos de Estados Unidos".
Maxons Restoration, una empresa que empleó a muchos inmigrantes, no respondió llamadas y un mensaje de correo electrónico de la AP. La empresa Milro Incorporated tampoco.











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