
Una mujer no identificada, parada frente a una edificación en Georgia donde se despliegan las banderas de Estados Unidos y del estado de Georgia. — Jack Delano/Biblioteca del Congreso
8. Todos somos estadounidenses
Hizo falta la guerra entre los estados para convertirnos en una nación, indivisible. Antes de 1861, Estados Unidos era una serie de entidades mal unidas, y siempre descrita como un nombre en plural; algo así como "los Estados Unidos están comerciando con Francia".
La batalla más cruenta de la Guerra Civil ocurrió en Gettysburg en 1863, con 51.000 muertes en sólo tres días. Aunque la Unión detuvo la invasión del Norte por parte del general sureño Robert E. Lee, las fincas y campos, convertidos en campos de batalla, estaban cubiertos con los cuerpos de los jóvenes soldados. ¿Ameritó este precio en sangre la preservación de la unidad de estos estados?
Durante la ceremonia de recordación de los fallecidos, el presidente Lincoln intencionalmente instó a la Unión a perseverar en el ideal de una sola nación: "Que resolvamos aquí, firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra".
El efecto del Discurso de Gettysburg, tan sólo 272 palabras de principio a fin, fue radical e inmediato. "Al aceptar el Discurso de Gettysburg, su concepto de un solo pueblo dedicado a una proposición, hemos sido cambiados", escribe Wills. "Gracias a ello, vivimos en un Estados Unidos diferente".
Pero este cambio se debió a más que a la creación de un gobernante. Fue forjado por la experiencia del hambre, las enfermedades, la sangre y la muerte, compartida por cuatro años por unionados y confederados igualmente. Elocuentemente, la tradición de la reconstrucción histórica de la Guerra Civil comenzó incluso antes de que el conflicto hubiera terminado, a medida que los soldados que regresaban del frente recreaban las escenas del campo de batalla en sus pueblos, para así educar a la ciudadanía y honrar la memoria de sus compañeros caídos.
Ken y Ric Burns, en su introducción del libro The Civil War (La Guerra Civil), escriben: "Algunos sucesos afectan tan profundamente la vida de una cultura que retienen el poder de fascinarnos permanentemente. Se convierten en el foco de mitos y el ancla del significado de toda una sociedad".
La Guerra Civil fue nuestro ancla. Desde entonces, independientemente de tener un gobierno grande o pequeño, de palomas o halcones, blanco o negro; todos somos una cosa: estadounidenses.











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