WASHINGTON (AP) — El presidente Barack Obama consiguió el martes la reelección con un triunfo sobre el candidato republicano Mitt Romney pese a una economía débil, y al celebrar la victoria prometió mejores días para los estadounidenses.
Obama habló ante miles de animados simpatizantes en la ciudad de Chicago, donde también elogió a Romney y se declaró optimista para los próximos cuatro años.
"Aunque nuestro camino ha sido difícil, aunque nuestro recorrido ha sido largo, nos hemos levantado, hemos luchado para abrirnos paso de nuevo y sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos de América, lo mejor está todavía por venir", aseguró el mandatario de 51 años.
Vea también: Las propuestas del presidente reelegido.
Romney, de 65 años, admitió la derrota en un breve mensaje ante simpatizantes decepcionados en Boston. Convocó a todos los estadounidenses a orar por Obama e instó a los ganadores de los comicios de la noche a dejar de lado las rencillas políticas y a "atravesar el pasillo" hacia los que no piensan igual para atender los problemas del país.
Sin embargo, después de las campañas más costosas —y unas de las más negativas— en la historia nacional, el gobierno seguía bien dividido.
Los demócratas retuvieron el control del Senado con una facilidad sorprendente. Con tres contiendas tan cerradas, tenían la posibilidad de conseguir otra curul.
Los republicanos conservaron el dominio en la Cámara de Representantes, lo cual permitirá que el presidente de esa instancia, John Boehner, reclame su lugar en las negociaciones presupuestales. Boehner participó con Obama en las fallidas conversaciones para reducir el déficit. Si se toma en cuenta que todavía hay varias contiendas por decidirse, se desconoce por ahora la magnitud de la mayoría del Partido Republicano.
En las oficinas electorales de Obama en Chicago, una enorme multitud se congregó mientras agitaba pequeñas banderas estadounidenses y lanzaba exclamaciones. Los simpatizantes del presidente compartieron abrazos, bailaron y expresaron de diversas maneras su felicidad por el triunfo. También hubo reuniones de contingentes bulliciosos en Times Square de Nueva York, en el concurrido edificio Faneuil Hall en Boston y cerca de la Casa Blanca en Washington. Los conductores de vehículos hicieron sonar las bocinas en señal de gozo mientras pasaban.
Al haberse contado el 88% de las mesas de votación instaladas en el país, Obama tenía 55,8 millones, que representaban el 49,8% del voto popular. Romney conseguía 54,5 millones, el 48,6%.
La atención concedida por el presidente a los estados clave le permitió obtener 303 —contra 206 de Romney— de los votos del Colegio Electoral, muy por encima de los 270 necesarios para llevarse el triunfo en ese conteo decisivo. En un hecho significativo, dado los problemas económicos que enfrenta el país, sólo perdió dos estados que capturó en 2008: Indiana y Carolina del Norte.
Florida, otro estado ganado por Obama hace cuatro años, seguía con resultados muy apretados y no se había anunciado un ganador.
Las elecciones enfrentaron dos visiones muy distintas de gobierno: si éste debe ocupar un lugar protagónico, en la primera fila de las vidas de los estadounidenses, o si debe relegarse a un papel secundario, como un simple facilitador de la actividad de las empresas privadas.
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