La economía es un tema fundamental
La economía fue considerada el tema principal por aproximadamente el 60% de los votantes que respondieron a una encuesta a boca de urna. Alrededor de cuatro de cada 10 dijeron que la situación económica se está corrigiendo.
Más de la mitad opinó que la economía sigue igual de mal o se encuentra peor que en el estallido de la crisis en 2008. Pero una proporción significativa consideró que el ex presidente George W. Bush es más responsable que Obama por esta situación. La encuesta fue realizada a pedido de The Associated Press y de un grupo de cadenas de televisión.
El desempleó estuvo en 7,9% el martes, más alto que cuando Obama asumió el poder. Y pese a indicios de progreso, la economía sigue en problemas después de la peor recesión en la historia.
Obama capturó Ohio, Wisconsin, Iowa, Virginia, Nueva Hampshire, Colorado y Nevada, siete de los nueve estados donde los adversarios y sus aliados erogaron casi 1.000 millones de dólares en mensajes por televisión.
Romney ganó Carolina del Norte, otro de los estados clave más disputados.
El aspirante republicano, que prosperó en negocios y dirigió los Juegos Olímpicos de 2002 en Salt Lake City ante de ingresar a la política, hizo una breve declaración ante un grupo de simpatizantes, algunos de los cuales sollozaron.
"Desearía haber podido cumplir sus esperanzas de llevar al país por un rumbo diferente", dijo. "Pero la nación eligió a otro líder, de manera que Ann (su esposa) y yo nos unimos a ustedes para orar de todo corazón por él y por esta gran nación".
Poco después, Obama se presentó ante una multitud envuelta en un ánimo muy diferente a cientos de kilómetros de distancia.
"Esta noche ustedes votaron por la acción, no por la política como se acostumbra", expresó. Ofreció trabajar con los líderes de los dos partidos para contribuir a que el país termine de recuperarse de la peor recesión desde la Gran Depresión.
Los demócratas tuvieron un buen comienzo en busca de conservar su mayoría en el Senado. Se apoderaron de los escaños de Indiana y Massachusetts, que estaban en manos de los republicanos.
En Maine, el ex gobernador independiente Angus King fue elegido para relevar a la senadora republicana Olympia Snowe, quien se retira.
Durante el día Obama estuvo en Chicago, donde esperó el veredicto del electorado sobre sus cuatro años en el cargo. Dijo a los reporteros que había preparado dos discursos, uno para proclamarse triunfador y otro para reconocer la derrota.
En la jornada, tuvo palabras elogiosas para su rival.
"Quiero decir al gobernador Romney: 'Felicidades por una animada campaña'. Sé que sus simpatizantes están igual de entusiasmados y comprometidos, y que trabajan igual de duro hoy", dijo Obama.
Romney, a su vez, congratuló al presidente por realizar una "campaña fuerte".
El aspirante republicano decidió viajar a Ohio y Pensilvania en el mismo día de los comicios, y se mostró confiado mientras volvía a su casa en Massachusetts para esperar los resultados.
"Peleamos hasta el final y creo que por eso tendremos éxito", dijo, antes de afirmar que había terminado de escribir el discurso con el que pensaba proclamarse victorioso. Indicó que no había escrito un discurso para pronunciar si no conseguía el triunfo.
Pero el optimismo fue apagándose en el cuartel general de la campaña republicana a medida que llegaban los votos y que Obama tomaba ventaja en los estados cruciales.
Al igual que Obama, el vicepresidente Joe Biden estuvo en Chicago donde esperó para saber si ganaba un segundo mandato. El aspirante vicepresidencial republicano Paul Ryan acompañó a Romney en Boston, aunque también estuvo atento a su campaña por la reelección en la Cámara de Representantes federal por Wisconsin, una contienda que ganó.
Once estados eligieron gobernadores, en una jornada en que se sometían también a votación numerosas propuestas sobre tópicos que iban del matrimonio gay a las apuestas.
El costo de la larga campaña alcanzó los miles de millones de dólares, muchos erogados en duras críticas hacia los respectivos adversarios de los candidatos.
Durante la guerra de anuncios, que costó casi 1.000 millones de dólares, Romney y los republicanos erogaron más de 550 millones, mientras que Obama y sus aliados desembolsaron 381 millones, de acuerdo con organizaciones que dan seguimiento a esa información.
Según la encuesta a boca de urna, un 52% de los votantes considera que Obama es más cercano al ciudadano común, frente a 44% que dijo eso de Romney.
Cerca del 60% opinó que los impuestos deberían aumentar, uno de los temas que más dividieron al presidente y a Romney. El presidente quiere elevar los impuestos a la gente de mayores ingresos, algo a lo que se opone su rival.
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Los periodistas de la AP, Nedra Pickler en Washington, Darlene Superville en Arlington, Virginia, Ann Sanner en Columbus, Ohio, Nicholas Riccardi en Denver, Colorado. Ryan J. Foley en Iowa City, Iowa, Philip Elliott en Beloit, Wisconsin, Jim Kuhnhenn y Julie Pace en Chicago, Kasie Hunt y Steve Peoples en Cambridge, Massachusetts, y Matthew Dalyen Wilmington, Delaware, contribuyeron a este despacho.
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