MIAMI, EEUU (AP) — Los cubanos de la Florida tienden a votar por los republicanos y los puertorriqueños por los demócratas en las elecciones presidenciales. Es una verdad tan sabida como que a los primeros les gusta comer un sabroso plato de arroz blanco con frijoles negros cuando los boricuas prefieren un "mofongo" de plátanos verdes con chicharrón y carne frita de cerdo.
Pero ni republicanos ni demócratas pueden dar por descontado esos votos y tanto la campaña del presidente Barack Obama como la de su opositor republicano Mitt Romney luchan por la preferencia de dos comunidades que pueden resultar fundamentales en los comicios del próximo 6 de noviembre.
Vea también: Votantes latinos serían decisivos en noviembre.
Algunos expertos señalan que aunque la mayoría de los cubanos votará por el candidato republicano, como tradicionalmente lo ha hecho tras el triunfo de la revolución cubana, que encabezó Fidel Castro. Además señalan que esta mayoría cubana se identifica con los valores conservadores que pregonan los republicanos. No obstante, las nuevas generaciones de cubanos nacidos en EE.UU., así como los exiliados que han llegado en los últimos años tienden a simpatizar con los demócratas.
Aunque no existen cifras ni estudios sobre el tema, analistas consultados por The Associated Press dicen que ambos grupos, cubanos de segunda o tercera generación, y los últimos exiliados, ya no están tan interesados en el bloqueo económico a la isla ni en las políticas de mano dura que promueven los republicanos.
A ese grupo se suma, además, otro que tradicionalmente votaba por ese partido: los pensionados que no quieren perder sus beneficios y que ven en la campaña conservadora un riesgo para su status quo.
Freddy Balsera, un estratega que participó activamente en la campaña de Obama de 2008 y actualmente asesora a los demócratas en temas relacionados con los hispanos, dijo a la AP que algunos cubanos "ya no votan basándose en lo que pasa o no pasa en Cuba", sino en lo que sucede en Estados Unidos.
Además dijo que hay muchas personas mayores entre el electorado de ascendencia cubana "que tienen miedo de que Romney les corte los beneficios" sociales —como el programa Medicaid, que facilita el acceso a la atención médica a personas de bajos ingresos— con sus políticas de restricción de gastos.
Los cambios en el panorama político de la Florida incluyen, además, que Joe García, un demócrata de ascendencia cubana de Miami, podría llegar a la Cámara de Representantes federal y remplazar al legislador David Rivera, republicano que también es de origen cubano y ha quedado envuelto en medio de un escándalo de corrupción.
En la Florida, el voto hispano es vital porque, a diferencia de otros estados con importante población de origen latinoamericano como Nueva York o California —que se definen como demócratas— se trata de un estado donde no hay una tendencia definida, en el que cada sufragio cuenta, según activistas y expertos consultados por la AP.
Las comunidades cubana y puertorriqueña son las más grandes en la Florida y por eso se han convertido en una de las preseas más codiciadas para las aspiraciones electorales de Obama y Romney.
Los republicanos dicen que esperan ganar el voto de los puertorriqueños demócratas que están desencantados con la política económica de Obama, al que acusan de no haber sabido reactivar la economía tras la crisis del 2008.
Los demócratas dicen que necesitan la reelección de Obama para que el presidente continúe con su plan de gobierno, que ya ha empezado a dar resultados. En cambio si gana Romney, subirán los impuestos de la clase media, y los recortes afectarán programas sociales y la educación.
La Florida, un estado cuya economía se mueve principalmente por la agricultura y el turismo, recibió un duro golpe a raíz de la crisis hipotecaria nacional y el desempleo, por lo general superior al promedio nacional. En septiembre el desempleo fue del 8,7%, por encima del 7,8% del país.
Las dos campañas presidenciales han usado la misma estrategia política frente a los dos electorados: actividades de base y anuncios publicitarios, en inglés y español, en los medios impresos, tanto en Miami y sus alrededores como en el área central de la Florida y sólo en español cuando se trata de televisión y radio.
El mensaje de ambas campañas no hace distinción racial. El tono distintivo lo dan quienes ejecutan el mensaje, con portavoces diferentes para cada comunidad.
Ana Carbonell, asesora republicana para asuntos relacionados con los hispanos, explicó que el mensaje de la campaña de Romney, en esencia, es el mismo que para todos los votantes centrado en la economía y en críticas a la administración de Obama en el sentido de que no ha logrado sacar al país de la crisis económica y "que ha impactado en la comunidad de manera adversa".
"El mensaje es que hay una alternativa que hace posible el sueño americano", agregó.
Loss portavoces de las campañas en español suelen ser personas de esas comunidades, con algunas excepciones como Craig Romney, el hijo del candidato republicano, que se ha presentado varias veces tanto frente a cubanos como a puertorriqueños hablando en español.
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