Otros muestran una actitud más optimista con respecto a la ley de salud, especialmente si han recibido los primeros beneficios de la ley, como la eliminación del período sin cobertura o “doughnut hole” de la Parte D de Medicare. Bob Case, un músico de blues independiente de 62 años que vive en St. Louis, está conforme con la ley porque le permite mantener a su hijo universitario en su seguro médico. “Es un gran preocupación para nosotros”, afirmó Case.
Mabel Barnes, de 64 años, un ama de llaves que vive en la zona céntrica de St. Louis, admitió no conocer los detalles de la ley, pero espera que le ayude a obtener un seguro de salud más económico que el que recibe a través de su jefe. Barnes es simpatizante del presidente Obama, pero hubiera querido que el gobierno informara más al pueblo con relación a lo que significa el cambio en la vida de las personas una vez implementada la nueva ley. “Quiero saber si coy a conservar mi seguro. ¿Por qué Obama no lo explicó todo antes?”, dice Barnes.
El analista político McAuliffe ha llevado a cabo más de ciento sesenta eventos informativos en Misuri, destinados a explicar la nueva ley a los residentes. Y, según dice, los votantes de mayor edad sienten curiosidad, nerviosismo e inquietud; por un lado, indignados porque los vecinos se muestran reacios a aceptar algo que ofrece seguro a todos, y por otro, recelosos porque la ley pondría su salud en manos de burócratas del gobierno.
“No veo por qué es un asunto polémico si todos van a contar con algún tipo de seguro”, decía Evelyn Gillespie, de 64 años, cuando debatía con amigos y colegas en OASIS, un grupo sin fines de lucro que administra programas de salud y de educación para personas de mayores de 50 años. Los afronorteamericanos como ella corren el riesgo de recibir atención médica deficiente o poco frecuente, agregó Gillespie, maestra de Educación Física y Salud jubilada que trabaja como voluntaria en OASIS. ¿Y cuál es el costo? “Uno paga por el servicio independientemente de que se elija Medicare o impuestos”, aseguró.
Bob Kremer, de 57 años y jubilado de UPS, muestra preocupación por el costo y ciertas libertades elementales. “Mucha gente no quiere que el gobierno tenga participación en todo”, dijo. Mientras tanto, “las empresas de seguros harán su agosto”, ya que la ley genera una gran cantidad de nuevos clientes para ellos. Y Ann Eggebrecht, de 66 años y quien trabajaba como gerente de oficina, también manifiesta cierta preocupación por el costo, al advertir que los montos deducibles de su seguro ya son de por sí elevados. “No podemos pagar para que todos tengan todo”, enfatizó.
Sin embargo, agregó, con la mirada puesta en el día de las elecciones, “veamos cómo evoluciona esta cuestión”.
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