Opinión

Una solución para la inmigración

Los estadounidenses mayores tienen interés en cambiar las leyes migratorias.

16 de abril de 2013: Los senadores John McCain (R-Ariz.) y Charles Schumer (D-N.Y.) salen de la Casa Blanca tras reunirse con el presidente Barack Obama. — Doug Mills/The New York Times/Redux

SEN. JOHN MCCAIN (R)

Senador senior por Arizona

Desde nuestra fundación, Estados Unidos ha sido un imán para las personas que buscan libertad, oportunidad y una mejor vida para ellos y sus hijos. Hoy, sin embargo, nuestro sistema migratorio está en muy mal estado.

 

En la actualidad, 11 millones de personas viven bajo las sombras de nuestra sociedad sin las protecciones jurídicas elementales, víctimas de una terrible explotación. Ahora mismo, los traficantes de drogas y de seres humanos operan en toda nuestra frontera suroeste, privando a las personas que viven en la región del derecho a sentirse seguros en sus hogares. Y hoy,  nuestro disfuncional sistema migratorio le deniega a nuestra economía el recurso laboral e intelectual que tanto necesita para su crecimiento.

 

Me he unido a un grupo de republicanos y demócratas para abordar de frente este asunto. Los estadounidenses mayores tienen interés en la reforma migratoria. Por ejemplo, sufren períodos más largos de desempleo; la reforma puede hacer crecer la economía y generar empleos. También puede fortalecer el Seguro Social y Medicare significativamente.  

 

Comenzamos por controlar la frontera. Antes de que un inmigrante pueda obtener una tarjeta de residencia, se debe duplicar la cantidad de agentes de la patrulla fronteriza a unos 40,000 y se deben completar unas 700 millas de vallado. Nuestro proyecto de ley también incluye tecnologías avanzadas de vigilancia, como el radar VADER  y drones (aviones teledirigidos) que se desarrollaron en las guerras de Irak y Afganistán. El jefe de la patrulla fronteriza ha afirmado que, con estas tecnologías, sus agentes lograrán el control eficaz de la frontera suroeste.

 

También ofrecemos un camino difícil pero justo para que millones de personas que viven en las sombras puedan salir de la oscuridad, liquidar su deuda con la sociedad y obtener la ciudadanía. Es un camino largo —al menos 13 años—, que comprende la verificación de antecedentes penales, el pago de multas e impuestos adeudados, el aprendizaje del inglés y la espera al final de la fila.

 

Por primera vez en la historia de EE.UU.,  nuestro proyecto de ley busca alinear el sistema migratorio estadounidense con nuestros objetivos económicos nacionales. Se convierte en un enfoque de inmigración basado más que todo en el mérito, en satisfacer las necesidades de mano de obra y en asegurarse de que los estudiantes extranjeros más brillantes—especialmente en las áreas importantes de la Ciencia, la Ingeniería y las Matemáticas— comiencen a formar empresas en Estados Unidos en vez de hacerlo en sus países de origen.

 

La CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso), que es no partidaria, ha proyectado que nuestra legislación permitirá el crecimiento de la economía en un 3.3% adicional y disminuirá los déficits del presupuesto federal en $197,000 millones en los próximos diez años.

 

Un impacto de la reforma migratoria que se ha subestimado es el papel que juega en el fortalecimiento de programas de asistencia social. Como exdirector de la CBO, Douglas Holtz-Eakin y más de cien economistas conservadores escribieron a comienzos de este año: "un sistema migratorio reformado y eficaz puede promover el crecimiento económico y aliviar el desafío de reformar los programas federales para la salud y la jubilación, que son insostenibles".

 

Según la SSA (Administración del Seguro Social), la reforma migratoria garantizará la solvencia completa del programa hasta el 2035 y reducirá los pasivos sin financiamiento en unos $500,000 millones hasta el 2087. En diez años, nuestro proyecto de ley agregaría casi 6.6 millones más de trabajadores que pagarían impuestos del Seguro Social, casi diez contribuyentes más por cada beneficiario nuevo.

 

Si bien existen muchas opiniones encontradas sobre el tema de la inmigración, hay una premisa en la que la mayoría estamos de acuerdo: el statu quo es inaceptable. No hay protección para nuestras fronteras, nuestras leyes se infringen y las leyes migratorias que hoy rigen no cubren las necesidades de una economía en crecimiento. Es difícil encontrar una solución eficaz, justa y práctica, pero debemos hacerlo.

 

El sitio web del senador John McCain es mcain.senate.gov.

SEN. CHARLES SCHUMER (D)

Senador senior por Nueva York

Siempre he sido optimista. Estoy programado para verle el lado bueno a cualquier problema. Pero, hace unos años, llegué a la conclusión de que el sistema migratorio de Estados Unidos está en muy mal estado. No estamos evitando que la gente venga ilegalmente a quitarles los empleos a los estadounidenses. Tampoco estamos animando a la gente a venir legalmente para trabajar en puestos para los que no están disponibles los estadounidenses.

 

¿Se deberían preocupar los estadounidenses mayores de 50 años? Sí. La reforma migratoria estimularía el crecimiento económico y generaría puestos de trabajo, reduciría los déficits presupuestarios y mejoraría la solvencia de Medicare y el Seguro Social. 

 

Nuestro sistema quebrantado está afectando negativamente nuestra seguridad, la economía, el sistema educativo, el abastecimiento de alimentos, las relaciones internacionales y la competitividad mundial. No debería ser así. Ninguno de los problemas que afligen a nuestro sistema en la actualidad puede explicarse rápidamente ni resolverse individualmente. Pero todos pueden solucionarse si se los aborda en conjunto.

 

Por ejemplo, no nos beneficia en nada "sellar primero la frontera" herméticamente si las personas pueden volar a nuestros aeropuertos con visas de turista legales y no regresar nunca a sus países. Igualmente, no podemos tomar medidas contra los empleadores que contratan a trabajadores ilegales si no abordamos a la vez la escasez de empleados en determinados sectores, como la agricultura, que obligan a los empleadores a contratar trabajadores extranjeros. Y no tiene sentido crear visas para alentar a las mentes más brillantes del mundo a estudiar en nuestras universidades si no les ofrecemos la posibilidad de permanecer en Estados Unidos cuando se gradúen, para que generen nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo.

 

Este verano, un grupo bipartidario de senadores se unió para aprobar una ley de reforma migratoria sensata, justa y práctica que lograría cinco objetivos:

 

  • controlar por completo nuestras fronteras y rastrear si los inmigrantes temporales y los visitantes abandonaron el país cuando debían;
  • reformar la inmigración legal para crear un crecimiento económico fuerte;
  • generar una verificación de empleo eficaz que evitará el robo de identidad y terminará con la contratación de trabajadores ilegales;
  • establecer un proceso mejorado para la admisión de futuros trabajadores que puedan cubrir las necesidades laborales de nuestra nación, a la vez que se proteja a los empleados estadounidenses;
  • crear un camino a la ciudadanía, difícil pero justo, para los inmigrantes sin autorización que viven actualmente en Estados Unidos, que esté sujeto al aprendizaje del inglés, al pago de impuestos y a evitar la delincuencia.

 

Uno de los efectos más positivos de la aprobación de una reforma migratoria es que, al dar rienda suelta a la motivación, la innovación y el espíritu indomable que ofrecen los inmigrantes, también generaremos un importante crecimiento económico y la reducción de la deuda.

 

La CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso), que es no partidaria, estima que la reforma migratoria: (1) reduciría el déficit del presupuesto federal casi en $200,000 millones en un período de diez años y hasta $1 billón en un período de veinte años, (2) aumentaría el crecimiento económico en un 3.3% en diez años y un 5.4% en veinte años y (3) crearía más de cinco millones de empleos nuevos.

 

Este crecimiento y la reducción de la deuda mejorarían significativamente la solvencia de Medicare, garantizarían la completa solvencia del Seguro Social por dos años más (hasta el 2035) y reducirían los pasivos del Seguro Social en cerca de medio billón de dólares hasta el año 2087.

 

Ningún otro proyecto de ley que esté considerando el Congreso se acerca, ni  remotamente, al crecimiento económico, la reducción del déficit y la solvencia fiscal a largo plazo que lograría la aprobación de la ley de migración. Tampoco ninguno se aproxima a salvar Medicare y el Seguro Social de la forma en que lo haría este proyecto de ley. Nuestro proyecto de ley ayudará a los adultos mayores y a los jubilados.

 

No se puede exagerar la importancia de la reforma migratoria, porque hace mucho tiempo que la necesitamos. Hay que pedirles a los congresistas que la apoyen.

 

El sitio web del senador Charles Schumer es schumer.senate.gov.

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