"En realidad, no sé cuándo ni cuánto", afirmó. Los republicanos en la Cámara de Representantes de EE. UU. apuntaron al programa WIC para realizar un recorte del 10 % respecto del nivel de gastos del año anterior. La medida fracasó en el Senado, pero la incertidumbre para el año próximo preocupa a Darcangelo.
"Quizás los recortes en el programa WIC parezcan adecuados este año para poder cumplir con las promesas políticas —afirma— ¿pero los políticos tienen en cuenta las consecuencias de mayor alcance?"
Mientras que las jubilaciones de los empleados públicos recabaron mucha atención, representan menos del 4 % de los presupuestos de la mayoría de los estados. Pero, a diferencia de las áreas en las que los estados tienen la facultad de hacer recortes, las jubilaciones deben pagarse.
A pesar de la impopularidad política de dicha medida, más de 30 estados han aumentado los impuestos sobre la renta o las ventas desde que comenzó la recesión, de acuerdo con el Centro de Prioridades de Presupuesto y Política. Unos pocos estados, sin embargo, han tomado otra dirección y redujeron los impuestos corporativos con la esperanza de estimular el crecimiento económico.
"Eso es como decir que uno puede correr más rápido si se corta los pies", expresa Jon Shure, director del State Fiscal Project (Proyecto Fiscal del Estado) en el Centro de Prioridades de Presupuesto y Política. El hecho de reducir los impuestos sólo generará la necesidad de realizar recortes de gastos más profundos, afirma. El centro insta a los gobernadores a utilizar reservas o aumentar los impuestos para reemplazar la pérdida de ingresos.
Pero Tad DeHaven, analista presupuestario de Cato Institute, que propicia el gobierno limitado, atribuye las dificultades presupuestarias de los estados a una sola causa: "Gastan demasiado".
Los estados, dice: "miran a Washington para que los saque de apuros" cuando el Gobierno federal ya aporta un tercio de los ingresos de los estados.
Los estados han sido muy generosos con los beneficios de los empleados, argumenta DeHaven. La mitad del gasto total anual por estado y Gobierno local se utiliza para pagar remuneraciones a los empleados, de acuerdo con la U.S. Bureau of Economic Analysis (Oficina de Análisis Económico de EE. UU).
"Los políticos anteriores hicieron promesas que los políticos actuales no pueden cumplir", dice DeHaven.
A pesar de que la imagen financiera de los estados es poco prometedora, algunos analistas son optimistas de cara al futuro. Más disposiciones de la ley de reforma del sistema de salud entrarán en vigencia en el 2014, incluida la ampliación de Medicaid para incluir a ciertos adultos menores de 65 años. El Gobierno federal afrontará el costo de la cobertura de los nuevos beneficiarios elegibles durante los primeros años.
"Vamos en la dirección correcta —afirma Ron Pollack, director ejecutivo de Families USA, un grupo que representa a los consumidores de servicios salud—. La Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio ya aportó una ayuda significativa y aún quedan más medidas por implementar."
Lo más necesario, dicen Pollack y otros analistas, es la recuperación económica. Pero nadie sabe cuándo se producirá.
Marsha Mercer es una escritora independiente de Virginia que cubre temas relacionados con las políticas públicas.
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