Es probable que el problema impositivo y los cambios en los programas jubilatorios como Medicare sean las piezas centrales de las elecciones presidenciales y legislativas del año próximo. La propuesta de Ryan fue ayudar a los futuros adultos mayores a contratar un seguro, pero la Congressional Budget Office (CBO, Oficina de Presupuesto del Congreso) ha estimado que, comparado con el actual sistema de Medicare, ello generaría gastos adicionales a los adultos mayores con ingresos superiores a $6.000 anuales.
El programa de Obama, en cambio, mantiene el actual régimen, aunque podría limitar los incrementos en los pagos a los médicos que atienden a pacientes beneficiarios de Medicare.
“Sólo están reacomodando las sillas sobre la cubierta del USS Medicare”, dice Franc. El plan de Ryan, por el contrario, reconoce que conservar el programa actual es insostenible por los crecientes costos médicos, y porque le provocaría un “colapso a nuestra economía”.
Franc dice que Obama no aborda la verdadera amenaza al presupuesto, que son los costos del cuidado de la salud para Medicare y Medicaid, que están creciendo más rápido que la inflación.
Pero John Rother, vicepresidente ejecutivo de política y estrategia de AARP, sostiene que el plan de Obama es mejor que el de Ryan porque no traslada los costos a los adultos mayores.
“En lugar de sólo cambiar quién paga la cuenta, trata de reducir el crecimiento de los programas”, señala Rother.
El plan de Obama recortaría los gastos de Medicare en $480.000 millones mediante ciertos cambios, como usar el poder de compra para obtener precios más bajos por los medicamentos recetados y reducir los aumentos del gasto por beneficiario. Franc dice que eso podría obtenerse de los reintegros a los médicos, quienes a cambio podrían negarse a recibir nuevos pacientes de Medicare.
El plan de Obama no modificaría el Seguro Social; un funcionario de alto rango de la administración dijo el miércoles que Obama se opone a aumentar la edad jubilatoria. Establecería un procedimiento separado para trabajar sobre la solvencia a largo plazo del Seguro Social.
“Si bien el Seguro Social no es la causa de nuestro déficit, enfrenta desafíos reales a largo plazo en un país que está envejeciendo”, dijo Obama.
Obama le pidió al vicepresidente Joe Biden que trabajara junto con los dirigentes del Congreso para elaborar un plan bipartidista para fines de junio.
Scott Lilly, decano del Center for American Progress (Centro para el Progreso Estadounidense), dice que el debate por el presupuesto es desagradable, pero necesario. Gran parte del déficit se debe a los programas para la tercera edad, señala. “El país deberá decidir cuánto queremos aportar a esos programas; o se aumentan los impuestos o se continúa con los préstamos”.
A pesar de las próximas elecciones, que harán más difícil que ambos partidos lleguen a un acuerdo, Lilly dice que es posible que se progrese. Especialmente, porque la gente está muy preocupada por el déficit.
“A veces se obtiene un logro político en el momento menos esperado”, afirma Lilly.
Tamara Lytle fue la corresponsal en jefe de la oficina de Washington del Orlando Sentinel.
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