“Residimos en West Village [en el bajo Manhattan], un barrio bohemio y gay-friendly”, dice Torres, “pero siempre hay que tener cuidado”. De hecho, a fines de marzo, un homosexual fue agredido en el barrio, aparentemente un delito motivado por la homofobia. Así y todo, ambos hombres disfrutan de presentar al otro como “mi marido”, y están contentos con los beneficios que el matrimonio ahora les otorga. Pueden tomar decisiones médicas si el otro está incapacitado para tomarlas, declarar impuestos a nivel estatal en forma conjunta y heredar los activos del otro ante la ausencia de testamento.
Antes de casarse, la pareja vivía en Florida, donde cada uno arribó al dejar Cuba en la década de los sesenta. Torres creció en Hialeah, y Rodriguez-Duarte, en Miami. El estado ha sido lento en otorgar derechos a gays y lesbianas; fue el último de los 50 estados en levantar las prohibiciones contra la adopción de niños por homosexuales.
En Florida, ambos pagaron a una abogada unos $3.000 para elaborar documentos que los protegieran con los mismos derechos que las parejas heterosexuales dan por sentados. “Tuvimos que poner el nombre de cada uno en todo, desde nuestro contrato para el alquiler hasta las cuentas bancarias”, dice Rodriguez-Duarte, refiriéndose específicamente a los derechos de supervivencia.
Estos derechos adquieren especial relevancia, explican, cuando un miembro de la pareja fallece. A pesar de ser una pareja homosexual que se ha mantenido unida y que ha venido adquiriendo activos durante 20 años o más, la familia de uno de ellos puede, legalmente, llegar y tomar todo lo que le pertenecía a la persona fallecida.
Elizabeth F. Schwartz, de 40 años, abogada de Miami dedicada a cuestiones que suelen enfrentar la comunidad gay y lesbiana, llevó a cabo el trabajo legal para Rodriguez-Duarte y Torres. Las leyes recientemente aprobadas para Nueva York hacen innecesario gran parte del papeleo que realizó Schwartz, dice, pero ninguna legislación puede erradicar la homofobia.
“Evita parte del papeleo, pero no lo torna obsoleto en su totalidad”, afirma, y advierte que aconseja a todas las parejas, sean heterosexuales u homosexuales, que otorguen un poder al esposo o al ser querido, incluso si viven en estados donde las uniones entre personas del mismo sexo son legales.
Schwartz, lesbiana dedicada a la aprobación de leyes sobre igualdad matrimonial no solo en Florida, sino en todo el país, dice: “Parte de mi trabajo más satisfactorio proviene de trabajar sin descanso en un estado donde hay mucho por hacer en este aspecto”.
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