
Roberto Reveles, presidente de la junta directiva de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles de Arizona. — Foto por: Blair Bunting
In English | "Nunca he sido reacio a abrir puertas a la fuerza", dice Roberto Reveles, de 79 años. Tras 24 años de trabajar en el Congreso como colaborador principal de cinco legisladores y 12 años como vicepresidente de una compañía minera dedicada a la explotación de oro, está más activo que nunca. Dos años atrás, durante su supuesta etapa de jubilación, pasó a ser presidente de la junta directiva de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles de Arizona (ACLU, por sus siglas en inglés).
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Promedia la tarde de otro abrasador día de verano. Reveles está en su SUV blanco, yendo a Phoenix para una reunión con activistas Demócratas de Pinal County y el director estatal del partido Demócrata. Recorre esas 45 millas a menudo. Los detalles de la reunión y los participantes pueden diferir — a veces son Republicanos — pero no el tema: empoderar a los históricamente marginados.
Hoy, la atención recae en un sheriff local que, según los presentes en la reunión, está demonizando a los inmigrantes indocumentados para avanzar en su carrera política. El hecho de que usen a los inmigrantes latinos como chivos expiatorios es lo que motiva a Reveles.
"Lo que resulta decepcionante es cómo hemos involucionado en Arizona y otros estados con respecto a la presencia de inmigrantes entre nosotros", dice Reveles. "Pero soy optimista. Veo esto como un desafío moral".
Es un desafío que él acepta. En 2010, ayudó a planificar boicots realizados para presionar a las empresas de Arizona a que se opusieran a un proyecto de ley que promulgaba algunas de las políticas antiinmigrante más restrictivas de la historia del país. (Algunas de las cláusulas de ese proyecto fueron declaradas inconstitucionales, pero el estado ha apelado esos fallos).
Y en 2006 encabezó una de las mayores marchas de protesta en la historia de Arizona en respuesta a un proyecto de ley federal que, entre otras cosas, habría convertido en delito el hecho de ser inmigrante indocumentado.
Imperturbable ante la retórica negativa y lo que él considera legislación draconiana, Reveles sigue destacando los aportes de los inmigrantes en Arizona. También encuentra analogías entre las penurias que experimentan esos inmigrantes y las que vivió él mismo — hijo de inmigrantes mexicanos — mientras crecía en la pobreza en el pequeño y segregado pueblo minero de Miami, en Arizona.
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