Ser activista no siempre significa protestar en las calles, luchar por la aprobación de una ley o recaudar fondos para alguna organización, sino que, simplemente, se refiere a participar activamente por una causa; la acción particular que usted elija y la causa por la que luche quedan a su criterio.
Su voz verdaderamente puede marcar una diferencia a la hora de crear conciencia sobre un asunto y hasta para modificar leyes y políticas. Utilice esta guía para comenzar a apoyar causas de su interés en el ámbito local, estatal o federal, independientemente del tiempo que pueda dedicarle. “Las ruedas del gobierno giran lentamente, pero no girarán en absoluto si usted no se involucra. Trabajar junto con individuos que piensen igual que usted para impulsar el proceso —aunque sea gradualmente— puede resultar gratificante”, indicó Christopher Kush, autor de The One-Hour Activist: The 15 Most Powerful Actions You Can Take to Fight for the Issues and Candidates You Care About (Jossey-Bass, 2004).
Contactarse con individuos y organizaciones que ya estén apoyando su causa resulta de muchísima importancia para alcanzar el éxito, y es un primer paso lógico. “Su sola voz alcanza —afirmó Mary Wilson, presidente de la League of Women Voters (Liga de Votantes Femeninas) de Estados Unidos—; pero, por lo general, trabajar dentro de organizaciones o con personas que compartan sus ideas es el mejor modo de marcar la diferencia. Es muy probable que alguien más ya haya cubierto parte del terreno que lo ayudará a alcanzar su objetivo”.
Encontrar aliados en organizaciones sin fines de lucro que apoyen la misma causa es especialmente vital para los inmigrantes. “Muchos de los que venimos de otros países tenemos temor a hablar en voz alta —señaló Herminia Servat, de 68 años, defensora de los derechos de los empleados domésticos—. “Uno tiene que tomar conciencia de que no se encuentra solo y de que la gente lo apoyará. Busque una institución con personas que compartan sus ideales y aprenda a trabajar en conjunto. Es de la unidad de donde verdaderamente proviene nuestra fortaleza”.
Una buena organización de la comunidad puede ayudarlo a descubrir qué niveles del gobierno manejan su tema, en qué legislación propuesta debería concentrarse y qué legisladores contactar para expresar sus puntos de vista. Una organización de principios y objetivos similares también puede brindar capacitación afín y coordinar sus actividades con otros activistas de todo el estado o de la nación.
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