2.- Cómo preparar la tierra
Empezar con una tierra adecuadamente nutrida es una de las claves de la jardinería orgánica. Por eso es tan importante que determine la calidad del suelo en el que vaya a plantar. Un modo eficaz y económico de conocer la composición de la tierra en su huerto es enviar una muestra a una de las Oficinas de la Extensión Cooperativa del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. En el National Institute of Food and Agriculture (Instituto Nacional de Alimentos y Agricultura) encuentra una lista de las distintas oficinas organizadas por estados. Solicite que le envíen un Análisis de Nutrientes Estándar (“Standard Nutrient Analysis”) y por muy poco dinero recibirá un desglose completo del pH (potencial de hidrógeno) y de los niveles de nutrientes que tiene su tierra, así como recomendaciones para enriquecerla. No se olvide mencionar que planea cultivar orgánicamente. De acuerdo a los expertos, el otoño es la mejor época para analizar el suelo y aplicar los nutrientes orgánicos que sean necesarios antes de que empiece el invierno. En cualquier caso, asegúrese siempre de que el suelo en el que vaya a iniciar su huerta orgánica tenga una buena capa de mantillo compuesto de abono, recortes de hojas y césped y estiércol.
3.- Cómo hacer su propio abono natural
El abono orgánico o compost se obtiene de los restos vegetales del jardín y del consumo cotidiano en nuestro hogar. Si tiene un rincón apartado en el jardín donde le llega parcialmente el sol, puede hacer simplemente un montón con los restos y cubrirlos con cartón o ponerlos en una caja de madera. La opción más práctica y sencilla, sin embargo, es utilizar un compostador que puede comprar en su tienda de jardinería o hacerlo usted mismo utilizando un cubo grande de basura que tenga tapa y que quede bien cerrado. Como el compostaje precisa la circulación del aire para que se produzca la descomposición, necesitará hacer pequeños agujeros en el cubo utilizando un taladro o simplemente un clavo y un martillo. Asegúrese de que los agujeros cubran toda la extensión del cubo y de que estén separados entre sí por unas dos pulgadas (5 cm). Ponga el compostador directamente en la tierra y calcule que por cada 220 libras (100 kg) de restos orgánicos obtendrá 66 libras (30 kg) de abono.
4.- Qué restos poner en el compostador y cuáles dejar fuera
La clave del éxito del abono natural está en la variedad de restos orgánicos que formen la mezcla. El objetivo es conseguir un buen equilibrio entre restos “verdes” (materiales ricos en nitrógeno) y “marrones” (ricos en carbono).
Del jardín puede echar en el abono hojas verdes y marrones, recortes de césped, hortalizas, ramas podadas, malezas o malas hierbas sin semillas y el estiércol de las aves de corral y de anímales herbívoros como vacas y caballos. Si no tiene acceso a una granja o un establo, en las tiendas de jardinería encontrará bolsas de 25 libras de abono orgánico con estiércol de vaca (pida por organic compost with cow manure) por menos de $3.
De su hogar puede echar cenizas de madera (moderadamente), los posos (o borra) del café, las bolsitas o las hojas del té, las cáscara del huevo machacadas, las peladuras de frutas y vegetales crudos, revistas, periódicos, cartones (incluyendo las cajas de cereales y de los huevos), corchos, paja utilizada como acolchado si tiene un corral, serrín y virutas de madera, fibras naturales (cien por cien algodón o lana) e incluso pelo y uñas.
Tan importante cómo saber qué restos orgánicos poner en el abono es saber cuáles dejar fuera. Aquí tiene una lista orientativa:
— Las hierbas malas con semillas y las que se extienden incluso sin semillas
— Plantas enfermas
— Comida cocinada
— Carne
— Pescado
— Huesos
— Productos lácteos
— Demasiados vegetales podridos
— Excrementos de animales domésticos
— Pañales desechables
— Las cenizas o el serrín de maderas tratadas o aglomerados










¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »