In English | En la carrera hacia el futuro sin conductor, las grandes empresas —Google y los principales fabricantes de automóviles— están tratando de posicionarse. Lo que quieren lograr cambiará de manera fundamental el transporte automovilístico, transfiriendo parte de la responsabilidad de la conducción a una computadora, para finalmente, transferir toda la responsabilidad a la máquina.
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Ponen a prueba la tecnología del “manejo automatizado” para uso del consumidor en un futuro cercano. — Foto: Michael Sohn/AP Photo
Cuando alcancemos el objetivo de “manejar sin conductor” (no se sabe cuándo, aunque sí lo hay respecto de que se alcanzará), será una noticia importante para los conductores mayores, quienes serán los más beneficiados. La pérdida de visión y otras consecuencias del envejecimiento a menudo obligan a los adultos mayores a entregar las llaves del auto y a buscar alternativas de transporte menos cómodas.
Entonces, ¿qué es exactamente un auto sin conductor? ¿Cuánto realmente se beneficiarán los conductores mayores? Y ¿qué tan realistas son los plazos?
Una relación autónoma
Primero, una aclaración: los vehículos sin conductor, en el corto plazo, no serán en realidad sin conductor. Todavía serán necesarios los seres humanos. No sucederá a corto plazo que usted vaya recostado en el asiento trasero de su auto mientras su robot toma el control adelante.
La industria automotriz no quiere referirse a los vehículos como “sin conductor”, en absoluto. Prefiere hablar de vehículo “autónomo” o de “conducción automatizada”, y por ahora, no son precisas esas denominaciones, ya que la primera oleada tecnológica —en parte ya disponible— funciona más como el modo ‘piloto automático’ de un avión.
“Aún vemos al conductor como el centro del proceso de la conducción”, dice el director de investigación e innovación de Ford Motor Company, Randy Visintainer. “Allí se centra nuestro trabajo”.
En la conducción autónoma, la computadora del auto, trabajando con sensores, cámaras y otros avances tecnológicos, montados en la estructura del vehículo, releva al conductor y realiza determinadas tareas. Muchos automóviles en venta en el mercado ofrecen opciones como la asistencia para estacionar, que estaciona automáticamente el auto con participación limitada del conductor, y el denominado sensor de fatiga, que alertará al conductor si los patrones de conducción indican somnolencia. Las cámaras de retroceso o marcha atrás, los sistemas de advertencia de colisión, monitores de punto ciego y tecnologías para el mantenimiento del carril o vía también son bastante comunes hoy en día.
Estos avances en la autonomía están disponibles en automóviles de todos los precios. Visintainer señala que pueden ser especialmente importantes para los ancianos, porque pueden aliviar la ansiedad que a veces ocasiona manejar un auto.
“Usted no tiene que vigilar continuamente lo que están haciendo el conductor de adelante, el conductor de al lado ni lo que está sucediendo detrás”, dice.
Pero Bryan Reimer, científico investigador del laboratorio sobre envejecimiento (AgeLab) de MIT especializado en asuntos relacionados con la seguridad del conducto, explica que para que tales funciones autónomas beneficien realmente a los conductores mayores, ellos deben sentirse cómodos y seguros utilizándolas.
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